Hay personas que piensan que nuestro destino o guion de vida ya está escrito…

Yo soy de las que pienso, que una tiene el poder de crear su destino, eligiendo aquello que haces con aquello que te pasa.

Dicen que la vida te da la oportunidad una y otra vez de cambiar aquello que necesitas. El problema es que muchas veces nos van pasando las cosas y no sabemos ver las señales.

En mi caso, una y otra vez se repetían circunstancias semejantes dentro de un círculo vicioso del que no conseguía salir.

Sentía que todo estaba en contra de mí, las personas, la suerte, la vida, y no conseguía ver qué era aquello que había mal en mí.

De repente, un día me di cuenta de que no tenía que cambiar mi suerte, ni los demás, era yo la que tenía que cambiar mi forma de actuar frente a las cosas que me pasaban.

Porque el traje de víctima eterna no me lo habían puesto los demás, me lo había puesto yo. Y yo puedo decidir qué hacer y cómo sentirme con las cosas que me pasan.

Entonces decidí ser responsable, y coger la pluma para empezar a ser yo la que escribe el guion de mi vida.

 

 

El guion de vida

El guion de vida es como plan de vida, una hoja de ruta o como un mapa que seguimos a lo largo de nuestras vidas.

Es la fuerza psicológica que impulsa a la persona hacia su destino, tanto si la persona la combate como si dice que es su libre voluntad.

Yo lo entiendo cómo aquello que es fácil que hagamos y qué pase, según las circunstancias vividas en la infancia.

El Dr. Eric Berne, médico psiquiatra canadiense, fue el fundador y creador del Análisis Transaccional, una que brinda potentes herramientas para el crecimiento y el cambio personal.

Según las investigaciones llevadas a cabo por Eric Berne, el guion de vida lo establece el niño durante su infancia, bajo la influencia sobre todo de sus padres y otras figuras parentales.

El guion se va reforzando por las diferentes experiencias y acontecimientos que el niño va viviendo a medida que crece.

Afortunadamente, la investigación muestra que los guiones de no están cerrados, sino que pueden ser modificados.

Y lo que es más importante, ese cambio de guion se realiza cuando una misma decide ser la nueva guionista, reescribiendo el guion a su modo. A partir de un proceso de toma de conciencia de aquello que le condiciona y a la vez, de cómo quiere vivir su vida.

Esto significa, que realmente tú eres la que puede escribir tu destino. Por lo tanto, es tú responsabilidad decidir hacerlo o no.

 

Cómo escribimos el guion inicial

En la infancia más temprana, se establecen las bases de la autoestima, los valores, las creencias y todo aquello que determina nuestro guion.

Nos condicionan dos elementos:

Los mandatos: Son aquellas prohibiciones o inhibiciones que hemos recibido desde pequeñas. Aquellas cosas a las que nos decían “NO”.

Para de moverte, no bailes todo el rato, estate quieta, no comas tanto, no llores, etc…

Estas órdenes llegaron a la niña que fuiste y pudieron ser interpretadas como no sientas, no seas tú misma, no logres, no pertenezcas…

La lista es extensa y la importancia de lo que puede significar en la vida de una persona es trascendental.

Las etiquetas: es aquello que le dice a la niña lo que tienen que hacer o lo que tienen que ser. Cargan a la niña con aquello que se espera o se desea que sea.

Te sonaran cosas como “eres igual que tu tía”, “eres… buena, mala, responsable, gorda, floja, fuerte, valiente, inquieta, etc”

A base de repetición, hacen que el niño o niña se identifiquen con ellas y crea que realmente forman parte de su identidad.

Vas creciendo, te van pasando más cosas en la vida e interpretando lo que te pasa según tu forma de ver el mundo.

Y de esta forma formas tu visión de la vida, con tu mochila.

Dependiendo del papel que elijes tener, puedes posicionarte como una persona en modo víctima y quejarte de lo que te pasa o hacerte responsable y tomar las riendas de tu vida.

Mi experiencia

Para mí fue un punto de inflexión darme cuenta de que sí, había estado probando cosas, intentando cambiar mi forma de actuar…

Pero donde más me movía era en la queja.

“Por qué nunca logro encajar, porqué me rechazan, por qué otras personas tienen suerte y yo me tengo que currar todo tanto…”

Y ahí, luchando y luchando estuve más de 20 años.

Resulta que todo lo que yo había intentado, eran cambios hacia afuera. Comportarme de distintas formas para caer bien. Esforzarme para triunfar en el trabajo. Ser una buena persona con los demás y ayudar a todo el mundo para ser querida.

Mi mayor necesidad era sentirme querida y aceptada. Buscaba la felicidad fuera de mí. Y cuando sentía que no lo lograba, me deprimía y me sentía víctima de aquello que me pasaba.

Al empezar mi proceso de desarrollo personal, entendí, que el cambio no era hacia afuera, sino que tiene que ser desde dentro.

¿Cómo iban a quererme los demás, si yo no me quería? ¿Cómo podía caer bien, si yo misma no soportaba la soledad que es estar a solas conmigo? ¿Cómo iba a encajar si no sabía ni quien era, ni qué quería realmente?

Porque lo que yo hacía era intentar ser cómo suponía que tenía que ser, pero esa no era yo. Es más, al haber sido rechazada, ocultaba quien era yo, porque sentía que no tenía nada bueno.

Para pasar a ser la que crea tu destino, tienes que conocerte, y aceptar la parte de responsabilidad que tienes en las cosas que te pasan. Sabiendo que lo que decidas, lo que hagas y tu actitud ante lo que te pase, definirá realmente tu destino.

Si decides ser víctima

Una víctima es una persona que no es protagonista de su vida. Es alguien que la ve pasar, como si fuese un espectador, no sabe de qué va el argumento, ni tiene control sobre el guion. Piensa que el destino esta escrito.

  • Piensa que su vida es la que le ha tocado y no depende de ella.
  • Se expresa desde la queja: hacia los demás, hacia las circunstancias, hacia la suerte…
  • Se comunica utilizando expresiones como: “es que siempre me pasa lo mismo”, “nunca tengo suerte”, “a todos les va bien menos a mí”.
  • Suele estancarse en el pasado.
  • Siente que la culpa de sus sentimientos es de otras personas o de las circunstancias.
  • No corre riesgos para salir de su zona de confort, aunque le duela estar donde está.
  • Pone excusas como “no tengo dinero”, “no tengo tiempo”, “no puedo desatender x para hacerlo”

 

La persona responsable de su destino

La persona responsable es la escritora de su guion, de su destino. Toma responsabilidad de lo que le pasa y es la protagonista de su vida.

  • Tiene muy claro que lo que le pasa son las consecuencias de lo que elige.
  • Se expresa desde la responsabilidad de lo que va a hacer y de lo que está haciendo. Incluso cuando no hace nada.
  • Confía en sí misma y tiene pensamientos positivos.
  • Se responsabiliza de aquello que siente y aprende a gestionar sus emociones.
  • Al pasado mira para aprender para la construcción de su futuro.
  • Reconoce que tanto lo que hace como lo que elige no hacer es responsabilidad suya. Aprende de sus errores y no se siente culpable de ellos.
  • Vive los problemas como oportunidades para crecer y se enfoca en las soluciones.
  • Acepta lo que no puede cambiar y se encarga de lo que sí que puede.
  • Sabe que un problema tiene muchas soluciones, si no le funciona una, prueba otra distinta.
  • La escucharás decir cosas como “no aproveché esa oportunidad”, “no saco tiempo para hacerlo o no quiero gastarme el dinero, porque para mí no es una prioridad”, o “voy a buscar opciones para cambiar esto que me importa”.

Ejemplos de cómo pasar a ser responsable y escritora de tu destino

Ahora quiero compartir contigo algunos ejemplos que pueden ayudarte a ver, cómo en el día a día muchas veces nos comportamos en modo víctima, infantilizados. De esta forma, nos quejamos de lo que nos pasa y de nuestro destino. No nos damos cuenta de que somos responsables de nuestra parte y que sí que podemos hacer cosas para que lo que sucede sea distinto.

Una víctima de bullying

Haber sufrido bullying es algo que inevitablemente deja secuelas. Si no recibes la ayuda adecuada creces con miedos, inseguridades y probablemente una autoestima dañada.

La adulta que lo ha sufrido puede ser consciente de ello o no.

Algo común que sucede y que me pasó a mi durante muchos años es tener problemas al relacionarse con otras personas. Pensar que vas a ser rechazada, que van a pensar mal de lo que dices y haces, etc…

Cuando pasa esto, en cierta forma te sientes una víctima, del entorno, del resto de personas. Y a pesar de que sabes que algo no funciona bien no sabes qué es ni cómo cambiarlo. Pasar a ser responsable es dar el paso de mirarse a una misma y descubrir qué es aquello que falla y hacer todo lo posible por conseguir cambiar la situación.

Esto es algo que me he encontrado a menudo con clientas. El descubrir que no son los demás los que rechazan, sino que eran ellas misma las que así lo sentían. A causa de su baja autoestima, sus miedos e inseguridades, lo que hacían era victimizarse y autoboicotearse. No siendo capaces de tener relaciones sanas donde se sintiesen seguras y pasándolo muy mal por ello.

Lo fácil es seguir en el mismo bucle, a pesar de que no seas feliz y no te guste. Lo difícil es dar el paso de cambiarlo. Empezar a buscar la forma de superar esas barreras que te impiden ser feliz y hacer lo necesario para lograrlo. Empezar a elegir cosas distintas creando tu propio destino.

 

En el trabajo

Hay personas que se quejan porque algún compañero no realiza sus tareas, se escabulle y para que salga el trabajo adelante esta persona realiza doble carga de trabajo. La persona se ha quejado, pero se siguen sin tomar medidas. Y cada vez se encuentra más enfadada, a disgusto y cansada.

¿Qué parte de responsabilidad tiene la persona que está haciendo su trabajo y el de su compañera?

Si te fijas está en modo víctima, vive desde la queja y trabaja el doble. La opción que tiene esta persona es pasar a realizar solo sus tareas. Para que cuando llegue el momento y haya una parte sin hacer, el responsable pueda ver qué está pasando y tome medidas. Y sí, puede ser un problema que cuando sea necesario las cosas no estén hechas. Y es posible que haya muchas llamadas de clientes insatisfechos, o que empiecen a incumplirse plazos…

Pero si esta persona ha hecho tu parte, el superior tendrá que averiguar qué falla y tomar medidas. No hace ningún favor al equipo cargando con lo que no es suyo.

Mientras siga quejándote y haciéndolo, todo seguirá igual.

Con la pareja

Discutes con tu pareja y le hablo mal y le grito. Puedes pensar que te has enfadado por su culpa y que por lo que te ha hecho has perdido el control y te has enfadado de esta forma. Pero no, no es tu pareja quien ha hecho que tu reaccionases así, eres tú la que has gestionado de esta forma lo que ha pasado. Otra persona, a pesar del enfado se habría retirado de forma tranquila sin decir nada. Cuando te das cuenta de esto es cuando empiezas a hacerte responsable de que tu respuesta es tu responsabilidad.

Ser consciente de esto y empezar a cambiar aquellas reacciones que no nos gustan o que no nos llevan a nada bueno es empezar a ser responsable de tu vida.

Una persona que piensa que su pareja es egoísta y solo va a lo suyo está cerrando todas las posibilidades de hacer algo. Desde ese punto de vista la única solución es que la otra persona cambie.

Y cuando tu bienestar depende de otra persona, lo siento, pero la llevas clara.

Es lo mismo que decir “yo no puedo hacer nada”.

En cambio, si digo “siento que mi pareja no le da importancia a lo que a mí me apetece” o “voy a ver qué puedo hacer para que mi pareja me tenga más en cuenta”, me hago responsable de lo que siento y reconozco que hay algo que puedo hacer para cambiarlo.

Hijos

Cuando una madre dice “este niño pasa de los estudios, es un vago” está eliminando todas las posibilidades de que el problema que tiene pueda cambiar. No está pensando en cuáles son los motivos por los que su hijo no está motivado. No está viendo qué puede hacer ella para ayudarle a encontrar sus talentos y sus motivaciones.

Porque no existen niños vagos, ni sin talentos. Existen niños no motivados, niños con poca autoestima, niños con necesidades no satisfechas… Y si una madre se responsabiliza y en vez de quejarse del hijo que le ha tocado hace lo adecuado para darle lo que necesita a ese niño, verá cómo encuentra su motivación.

Conclusiones

Me pasé en modo víctima gran parte de mi vida. Con las amistades, con mi familia, con mi pareja…

Creía firmemente que el destino estaba escrito y que, a mí, me había tocado esa caca de vida.

Darme cuenta de que estaba equivocada fue un shock, y me costó de asimilar. Pero coger las riendas de mi vida y hacer el esfuerzo de pasar de espectadora a protagonista fue un proceso que valió la pena.

Ahora pienso que no existen casualidades y que todo pasa por alguna razón. Siento que no puedo controlarlo todo en la vida, pero que sí puedo elegir qué actitud tomar y cómo actuar con los hechos que suceden.

Creo en la ley de la asunción, que dice que cuando tú te mueves y actúas, provocas cambios, no solo en ti y en tu vida, sino también en tu entorno. Creando en tu vida nuevas experiencias, conociendo a nuevas personas…

Por ello te invito cómo siempre a la reflexión y me encantaría poder leerte en los comentarios. En tu día a día, en tus conflictos… ¿Estas siendo víctima o responsable de tu vida? ¿Eres la que escribe tu destino?

¡Mil gracias por leerme!