Soy Ana M, creadora de Feliz sin bullying, y hoy quiero contarte cómo debido a mi experiencia personal nació este proyecto.

De pequeña sufrí bullying, y a raíz de ello, tuve que ir superando dificultades durante toda mi vida.
Hace relativamente poco que comencé un proceso de conocimiento personal.  A partir de ahí empecé a descubrir todo lo que llevaba oculto dentro de mí.

Sabía que tenía complejos y me costaba entablar relaciones con los demás, pero no era consciente de todo lo que había detrás de ello.

 

 

El origen de mis problemas

Para mi fueron vitales dos cosas:

  1. Descubrir cuáles fueron las causas que me llevaron a sufrir acoso escolar.
  2.  Ser consciente del daño que me hizo ser víctima de bullying y todas las secuelas que continuaba arrastrando.

Me dí cuenta del miedo, de las creencias limitantes, inseguridades y falta de autoestima con los que vivía. Posteriormente lo superé y ello supuso una revolución en mi vida, y el principio de mi felicidad.

 

 

Siempre pensaba en las distintas fases de mi vida, y recordaba muy buenos momentos. Sin embargo no había ninguna época en la que me hubiera sentido realmente feliz.

No recuerdo ninguna parte de mi vida como especial. Ni en mi infancia, ni en la adolescencia, ni más adelante.

 

¿De dónde nace feliz sin bullying?

Este proyecto surge a partir del gran cambio que experimenté al librarme de toda la carga que arrastraba. Empecé a investigar y buscar evidencias científicas sobre las consecuencias del bullying en la vida de los adultos que lo han sufrido.

Me di cuenta de que es un problema muy serio, y de que hay mucha gente sufriendo día a día. Personas a las que nadie ha ayudado como necesitaban, y que se están perdiendo lo mejor. Por ello decidí formarme, y crear esta plataforma. Para ayudar a las personas que se encuentran en la misma situación que yo estaba.

Y para que vayas empezando a hacerte una idea más clara de lo que puedes estar viviendo, te voy a contar detenidamente qué es el bullying.

Quiero explicarte lo que he aprendido sobre los diferentes tipos de personas que intervienen en los casos de maltrato. También como prevenirlo, y qué dicen los estudios científicos sobre las consecuencias de haber sufrido acoso escolar.

 

¿Qué es el bullying?

Bullying es una palabra de origen inglés que no está reconocida en nuestra lengua, pero que cada vez se utiliza más para referirse al acoso escolar.

Según la RAE el acoso escolar es “el acoso que uno o varios alumnos ejercen sobre otro con el fin denigrarlo y vejarlo ante los demás.”

 

 

Se trata de cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre estudiantes de forma reiterada.  A lo largo de un tiempo determinado en el aula, fuera de ella o a través de las redes sociales.
Normalmente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en la clase y en los patios escolares.

Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia. Siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas.

 

¿Qué lleva a un niño a sufrir bullying?

En el colegio, todos hemos sufrido burlas o situaciones difíciles donde nos han discriminado, nos hemos peleado con alguien o se han burlado de nosotros. No siempre estás situaciones significa que hayas sufrido bullying.

Según comenta Tiina Mäkela Directora del programa ‘KiVa’ contra el acoso escolar en una entrevista en la que habla sobre cómo actuar ante el bullying, para poder hablar de bullying es necesario que se den las siguientes características:

  • El maltrato tiene que ser algo intencional. La persona que ejerce acoso, insulta, maltrata físicamente, psicológicamente, de forma social o verbal a propósito.
  • Es algo que se repite. Se trata de algo sistemático, entonces, no es un incidente y además hay repetición, o amenaza, o riesgo de repetición. Es decir, que te agredan un día no es acoso escolar.
  • Hay una diferencia de poder. Se observa que en un grupo donde se está dando el acoso escolar, quien ejerce el acoso tiene más poder. Puede ser por el estatus social, por ser más fuerte físicamente o por ser más popular en el grupo. Por otra parte las personas acosadas tienen menos poder, y son más vulnerables.

 

Los distintos roles que intervienen en el bullying

Ante el acoso escolar debemos de diferenciar tres tipos de perfiles, conocidos como el triangulo del bullying:

El agresor o víctima activa.

En la mayoría de estudios realizados sobre este tema se menciona la necesidad de incluir al agresor como un tipo de víctima.

Esto es algo muy importante a tener en cuenta, y que la mayoría de veces no se tiene en cuenta. Un niño en su estado puro no tiene maldad. Convertirse en maltratador es su forma de pedir a gritos atención, cariño, protagonismo o reconocimiento.

Según el psicólogo José María Avilés, que en los últimos años se ha dedicado al estudio de la convivencia escolar, bullying y ciberbullying

Un niño puede ser autor de Bullying solo cuando espera y quiere que hagan siempre su voluntad, cuando le gusta probar la sensación de poder, cuando no se siente bien o no disfruta con otros niños.

Si sufre intimidaciones o algún tipo de abuso en casa, en la escuela o en la familia, cuando es frecuentemente humillado por los adultos, o cuando vive bajo constante presión para que tenga éxito en sus actividades.

Los agresores ejercen su acción contra su víctima de diversas formas: les golpean, les molestan, provocan, y acosan. También les nombran de forma desagradable o despectiva. Les generan rumores, mentiras o bulos, les aíslan del grupo, les ofenden y les anulan.

 

Características del agresor

El perfil del agresor suele ser el siguiente

  •  Edad igual o mayor que la víctima pasiva o agredido.
  •  Su rendimiento escolar es normalmente bajo.
  •  Personalidad irritable y agresiva.
  • Ausencia de empatía.
  • Tendencia a las conductas violentas y amenazantes.
  • Impulsivo.
  •  Físicamente más fuerte que su víctima.
  •  Sienten la necesidad de dominar a otros mediante el poder y la amenaza.
  • Toleran mal las frustraciones.
  •  Perciben escaso apoyo y supervisión parental.
  •   Es posible que pertenezcan a familias desestructuradas, con frecuentes conflictos familiares, o con exceso de autoritarismo y hostilidad.
  •     Tienen una opinión relativamente positiva de sí mismos: presentan una autoestima media o incluso alta.
  •  Tienen un grupo pequeño de amigos (dos o tres) con características psicologicas similares a las suyas que les apoyan.
  •  Son más populares entre sus compañeros que las víctimas.
  • Capacidad exculpatoria.Sin sentimiento de culpabilidad.

 

Además, suele presentar estas cuatro necesidades básicas (tabla creada por Rodríguez, 2004):

  •        Protagonismo: El agresor suele tener la necesidad de ser visto y aceptado, de que le presten atención.
  •         Sentirse superior: La mayoría de los agresores sienten un enorme deseo de ser más fuertes y poderosos que los demás.
  •         Sentirse diferente: Los agresores suelen crearse una reputación y una identidad particular en el grupo de iguales que les rodea. Pretenden ser diferentes y rechazan todo aquello que no es igual o similar a la imagen que han creado.
  •         Llenar un vacío emocional: Los agresores no son capaces de emocionarse o reaccionar con afecto ante los estímulos diarios. Por el contrario, persiguen constantemente nuevas vivencias y sensaciones.

La víctima

A pesar de que los estudios enumeran algunas características psicológicas o de actitud comunes en las víctimas de bullying, forman un grupo variado. Son niños que puede que tengan miedo, y no tienen habilidad para defenderse. No son capaces de gestionar las situaciones cuando se les ataca, por lo que son vulnerables.

 

 

Puede que la víctima del acoso conviva en una familia desestructurada. ¡Y Ojo!, familia desestructurada no es necesariamente una familia pobre o con padres drogadictos o con problemas. Hay familias con mucho dinero o de clase media que parecen normales, que en su hogar tienen grandes problemas.

Es posible que al niño no se le atienda como necesita, que haya estado sobreprotegido o se le exija demasiado en su entorno. También puede ser que sus padres estén proyectando sus miedos o problemas  sobre ellos sin ser conscientes de ello.

 

Características de la víctima.

Presentan algunas de las siguientes características:

  • Algún tipo de desventaja en su apariencia física (complexión débil, obesidad…).
  • Su rendimiento académico es superior al de los agresores y no tiene por qué ser peor al del resto de los compañeros.
  • Muestran poca asertividad, mucha timidez, inseguridad y ansiedad.
  •  Sentirse sobreprotegidos por sus padres y con escasa independencia.
  •  Pueden ser ignorados o rechazados por sus compañeros en clase.
  • Tienen dificultades para imponerse y ser escuchados en el grupo de compañeros.
  • Sufrir alguna discapacidad física o psíquica.
  •  Tener algún tipo de trastorno del aprendizaje, especialmente los problemas relacionados con     el  lenguaje oral porque son muy evidentes y fácil objeto de burlas.
  • Haber padecido acoso escolar con anterioridad.
  •  Pertenecer a un grupo étnico, religioso, cultural o de orientación sexual minoritario.

 

Los observadores

Se trata de quien se limita a observar como acosan a la víctima. Pueden actuar de dos maneras, animando al acosador, grabando las acciones con el móvil, o bien simplemente observando sin decir nada.

Con su actitud refuerzan al acosador que siente su apoyo. En ocasiones actúan de esta manera por miedo a poder ser ellos las próximas víctimas, o a represalias si cuentan lo que sucede. También pueden hacerlo porque piensan que de esta forma estarán más integrados en clase. 

 

¿Qué tienen en común la víctima y el acosador?

Pues mucho más de lo que piensas, son dos personas con perfiles muy similares, la diferencia es que exteriorizan sus carencias de forma totalmente contraria.

Dependiendo de su carácter, su entorno y otros factores, se convierten en víctimas o “verdugos”, pero en su interior, tienen mucho en común.

 

Efectos bullying adultos

Cuando yo sufrí bullying, aún no tenía ni nombre y no se le daba importancia, para la mayoría de la gente se trataba de peleas normales entre niños, parte del desarrollo normal y del crecimiento. ¿A quién no le han pegado alguna vez en el colegio o le han insultado?. Son cosas de niños, ¡tienen que aprender a defenderse!

Por suerte en los últimos años el bullying se ha hecho visible, y escuchamos noticias relacionadas con acoso escolar a menudo en los medios de comunicación.

Actualmente ha pasado a ser parte de estudio de investigadores y psicólogos. En el ámbito de la educación se están empezando a tomar medidas de prevención, aunque muchas veces todavía no son suficientes.

El impacto del acoso escolar.

El problema es que no se trata de un juego infantil, sino de sufrimiento de algunos niños. Y lo más importante, que el sufrimiento no dura el tiempo que se vive el acoso. Y esto es algo de lo que apenas se escucha hablar.

El dolor se que queda grabado en la mente y en el alma de quien lo sufre. Deja secuelas que perduran durante todo el desarrollo del niño, y en su edad adulta.

Hay numerosos estudios que han analizado los efectos que puede tener a largo plazo haber sufrido acoso escolar.Todos  ellos resaltan la importancia del asunto.

Tanto la persona acosada como el acosador deberían recibir la ayuda adecuada en su momento. Con ello poder evitar todo el sufrimiento posterior.

 

Estudios científicos.

Universidad de Warwick y el Duke University Medical Center.

En una investigación publicada en 2013 en Psichological Science, University of Warwick y del Duke University Medical Center comprobaron la salud de más de 1.400 niños de Carolina del Norte con edades entre los nueve y los trece años.

El estudio comenzó en 1993 y se evaluó la salud hasta los 26 años.

Los resultados demostraron claramente que los chavales que habían sido víctimas de bullying, tenían una mayor predisposición a la obesidad y a otros problemas graves de salud, como diabetes o cáncer.

Los resultados demostraron como dos décadas después de ser víctima de bullying, haber sufrido acoso escolar está relacionado directamente con:

  •  Un incremento en la tendencia de hábitos de vida poco saludables.
  •  Problemas financieros en la etapa adulta. Muchas veces dificultad de mantener un trabajo estable.
  • Menor optimismo en relación con el futuro de la experiencia de bullying y una percepción subjetiva de ser tratado de forma menos justa por los demás.
  •  Muchos más problemas en entablar una vida social satisfactoria. Tenían más probabilidad de ser incapaces de relacionarse con otras personas (amistades, pareja).
  • Su probabilidad de sufrir ansiedad, depresión o algún tipo de desorden psiquiátrico se multiplicaba por seis.

 

“Tenemos que cambiar esta mentalidad y hacernos conscientes de que se trata de un problema serio para el individuo y para la sociedad; los efectos son duraderos y significativos”. Dieter Wolke, uno de los investigadores del estudio.

Investigación realizada por el King’s College.

Otro estudio realizado por el King’s College de Londres revista American Journal of Psychiatry llegó a la conclusión de que las secuelas de haber sufrido bullying pueden perdurar más de 40 años.

Para realizar la investigación se siguió a 7.771 habitantes de Inglaterra, Escocia y Gales, comenzó cuando tenían entre 7 y 11 años y se les realizo seguimiento durante 43 años.

Resultados obtenidos

De los jóvenes estudiados, el 28% sufría acoso por parte de sus compañeros ocasionalmente y el 15% con frecuencia. Al finalizar el análisis, se vio que las secuelas llegaban a la vida adulta.

Las personas agredidas eran más propensas a tener peor salud física y psicológica. Además, su riesgo de depresión, ansiedad o incluso ideas suicidas era mayor.

Quienes sufrieron bullying en su niñez o adolescencia también tenían mayores posibilidades de tener niveles educativos menores, estar desempleados o recibir salarios más bajos.

Impacto. La vida social y emocional de las víctimas también se afectó. Según el reporte, quienes sufrieron bullying tenían más dificultad para establecer relaciones de pareja. Además decían tener menor calidad de vida y menos satisfacción.

“El impacto del bullying es persistente; esto provoca consecuencias de salud, sociales y económicas que se mantienen en la vida adulta”. Ryu Takizawa, autor principal del estudio.

¿Piensas que los acosadores sufren secuelas?

 Exactamente las mismas que con los acosados, presentan muchas de las secuelas en común, puesto que en realidad ellos son también un tipo de víctima.

Para los investigadores, esto se debe a que el acoso implica una serie de situaciones estresantes tanto para las víctimas como para quienes lo ejercen. Ambas partes podrían hallarse con los años en un mayor riesgo de padecer problemas de salud física y mental relacionados con el estrés.

 

¿Cómo se deben tratar los casos de bullying?

Actualmente en los colegios se está poniendo mucha atención en prevención de bullying, y el profesorado está formándose y preocupándose para prevenir o solucionar los posibles problemas de acoso escolar.

No obstante, aún queda mucho por hacer y por desgracia muchos de los jóvenes que sufren acoso no reciben la ayuda que necesitan.

Prevención.

Que el niño crezca en un entorno adecuado para él, es esencial para que tenga las suficientes habilidades que necesita. Para que aprenda los recursos para gestionar las burlas  y sepa enfrentarse a las adversidades.

Sus padres, familiares y profesores, son los responsables de dotar al niño del cariño, y tiempo que necesita, así como de educarlo en un entorno adecuado.

Los padres:

– Como podemos hacer vulnerables a nuestros hijos

Los padres siempre intentamos dar a nuestros hijos todo lo que podemos, pero sin darnos cuenta, intentando hacer lo mejor para ellos, muchas veces estamos proyectando en ellos nuestras limitaciones, y es eso mismo lo que hace a un niño que pueda ser vulnerable.

Actitudes como sobreproteger a tu hijo, exigirle demasiado, no valorar sus logros, discutir a todas horas con tu pareja delante de él, no darle el tiempo o el cariño que necesita, y otros detalles que para nosotros los adultos son sutiles y que hacemos con la mejor intención, perjudican a nuestros hijos… Y pueden llevarle a ser víctima de bullying, o bien agresor.

– Qué podemos hacer por ellos

Tenemos que procurar que el niño crezca en un ambiente de amor y respeto. Hay que dejar volar a nuestros hijos, que investiguen, que escalen, salten y aprendan, dedicarles todo el tiempo posible y demostrarles que siempre estaremos ahí para recogerlos cuando caigan.

Deberíamos evitar que aprendan nuestros miedos, limitaciones y complejos, y para ello, la única solución es superándolos primero nosotros mismos. Porque los niños no aprenden lo que les enseñamos, nos aprenden a nosotros.

 

Escuelas Inclusivas:

Lo más importante es concienciar a los niños, y para ello lo ideal es tener una programación en la escuela donde aprendan a respetar la individualidad y la riqueza que les puede aportar que cada persona sea diferente.

Uno de los motivos por el que me encanta el colegio de mis hijos es que se trata de  una escuela inclusiva y su lema, que a mí me parece precioso es: “en la diferencia está la esencia”.

 

Inteligencia emocional:

Hace poco pude asistir a una conferencia de Daniel Goleman, uno de los padres de la educación emocional, en ella habló de programas que están instaurando en colegios de EEUU de educación emocional.

Insistió en que es una necesidad que se enseñe en los colegios educación emocional para dotarle de los recursos necesarios para que puedan actuar con éxito en las diferentes situaciones a las que se puedan enfrentar.

 

 

Explicó como estaban empezando a realizar actividades con los niños adaptadas a sus edades, desde los 4 años y realizaban debates sobre situaciones un tanto complicadas para ellos, para enseñarles a gestionarlas de forma exitosa.

 

Ejemplo de inteligencia emocional en el colegio.

Lo estaban implantando en colegios problemáticos y uno de los ejemplos que contó para explicarnos los resultados fue el siguiente:

Un niño gordito que se le daban mal los deportes se acercó a dos chicos más fuertes y muy buenos en futbol. Los que jugaban bien se burlaron del niño gordito y le dijeron que donde iba, que con ellos no podía jugar porque era muy malo.

El niño del que se estaban burlando utilizo las habilidades que había aprendido de forma excepcional, pues les contesto que era muy malo en fútbol, y que ellos dos eran muy buenos, que a él le gustaría ser tan bueno en fútbol como ellos, pero no era bueno en los deportes.

También les dijo que sin embargo se le daban muy bien las matemáticas, que sabía que el otro chico había suspendido, y si quería le podía ayudar. Entonces los chicos fuertes le dijeron que, seguro que no era tan malo, que le iban a enseñar a jugar, y se pusieron a jugar juntos.

Antes de haber aplicado el plan de inteligencia emocional, los profesores estaban seguros de que esta misma historia hubiese acabado con maltrato (por el tipo de colegio del que se trataba), sin embargo, el programa de enseñanza de inteligencia emocional estaba siendo totalmente exitoso.

 

Trabajar la atención en los niños.

Otros de los puntos más importantes en los que Goleman hizo hincapié fue en la necesidad de aplicar en las escuelas métodos para trabajar en los niños la atención, lo que hoy en día llamamos mindfulness o meditación.

 

 

Estamos en la era de la tecnología e Internet. Móviles, tablets y videojuegos nos invaden y es muy importante que los niños sean capaces de parar, de pensar que están haciendo en el momento, de ser consciente de qué está pasando, y que puedan reconocer que emoción les invade para gestionarla adecuadamente.

Para ello existen técnicas simples y se puede aplicar desde muy temprana edad.

Por ejemplo, para los niños más pequeños bastaría con poner su peluche preferido en la barriga. Enseñándoles a observar como el muñeco sube y baja al respirar profundamente logramos que se diviertan y se concentren.  De forma que centrarían su atención  en su respiración y estaríamos trabajando su atención.

¿Que hay que hacer cuando ya se está dando el acoso?

El bullying es algo mucho más complejo de lo que parece. Cuando se detecta un caso de acoso, debería de ponerse mucha atención en todos los participantes del problema y en sus familias.

 

Ayuda a la victima:

En cuanto es detectada la victima de bullying se le debe ayudar en diversos aspectos:

– Hacer todo lo posible para que el acoso deje de producirse, intentando parar al acosador y hablando con los observadores. Con ello se consigue que comprendan el daño que pueden hacer, y que pasen a  ayudar a impedir el acoso.

– Identificarse las vulnerabilidades y ver de dónde vienen, para trabajarlas y que las supere. Hay que dotarle de las armas para que pueda sentirse fuerte. Para que pueda sentirse seguro  y sea capaz de gestionar las situaciones de peligro o delicadas con éxito.

– Otra parte igual o más importante sería trabajar con los padres de la víctima. Esto es algo que no suele hacerse y debería ser lo más importante.

Como te he contado anteriormente, que el niño sufra esas debilidades tiene que ver con creencias, y miedos que el niño ha aprendido en su casa o en su entorno. Y puede pasar en familias muy desestructuradas. Pero también en familias normales que intentan dar todo lo mejor a su hijo, pero sin darse cuenta le están perjudicando en algún aspecto.

Por ello es conveniente realizar un trabajo con los padres, para que puedan ser conscientes del origen del problema y cambiarlo. Porque ese cambio también cambiará a su hijo.

 

Ayudar al acosador:

En el caso del acosador, al contrario de castigarlo por las agresiones, lo que debería hacerse es un trabajo con él, para ver de dónde surge su necesidad de agredir para sentirse fuerte o reconocido.

Habría que ayudarle a superar lo que tenga dentro que le está haciendo tanto daño. Aquello por lo que necesita la violencia para sentirse bien.

Al igual que con la víctima, es muy conveniente trabajar con su familia.  Se debe ver de donde está surgiendo el problema y solucionarlo de raíz.

 

Orientar a los observadores:

Otro punto importante sería hablar con el resto de alumnos y realizar con ellos las actividades  convenientes para hacerles entender qué es el bullying, porqué ocurre, y el daño que se le hace a la persona agredida solo por estar mirando cómo le agreden, o por compartir el video de una agresión.

Hay que enseñarles a empatizar con sus compañeros y puedan cambiar su actitud ante una agresión para que actúen y la eviten si les es posible.

 

Conclusión

 

Como ves, el bullying es algo mucho más complejo de lo que parece. La mayoría de veces que se lucha contra él nos centramos en la prevención o en la solución de casos. Esa es una parte muy importante y debe seguir mejorando. Porque aún hay muchos casos en donde se aborda el acoso escolar de forma equivocada.

En pocas ocasiones se trata a los protagonistas de los casos de acoso escolar como es debido. Y en consecuencia  se permite que arrastren secuelas durante el resto de su vida.

Ante un caso de acoso escolar, cambiar de colegio al agredido, o expulsar al agresor no soluciona nada. Hay mucho trabajo que hacer cuando el acoso sucede. Y es necesario que cada vez más educadores y psicólogos sepan cómo poder ayudar a los niños que lo sufren.

Y por eso me gustaría que reflexiones sobre tu vida, para que analices tu situación. Date cuenta de lo que no te gusta y te hace daño. Porque quiero que empieces a ser consciente de qué hay en ti escondido y haciéndote que las cosas no vayan como te gustaría. Para que automáticamente pases al siguiente nivel y des el paso para eliminarlo de tu vida y a liberarte.

Hay mucha más gente de la que piensas que ha sufrido acoso escolar, y que está perdiéndose la cara más bonita de la vida. Sin ser consciente de donde viene el problema, de toda la mierda que tienen en su interior…

Hazme un favor y… No seas tú una más!

Y ahora escríbeme si te apetece y dime que te parece el artículo, cuéntame cómo has vivido tu caso o si ya has tomado medidas para tu cambio de vida.

¡Te espero en los comentarios!

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