Es duro sentir que los demás no te respetan. Intentas exponer tu punto de vista, te gustaría que algo se hiciese de una forma, pero no te escuchan.

¿Sientes que a veces no eres tenida en cuenta y que les da igual lo que piensas?

Por ejemplo:

Si a veces acuerdas algo con tu pareja, pero luego él hace lo que le da la gana.

O si tu jefe hace tres años que te prometió un aumento de sueldo y sigue dándote largas.

Si intentas explicarles a tus padres lo que quieres que den de merienda a tus hijos, pero ellos les dan chucherías.

O si con tus amigas acabas haciendo lo que no quieres.

¿Te suena todo esto?

 

 

Empieza por ti

Una persona que se respeta a sí misma, es respetada por el resto.

El otro día hablaba con una alumna que me explicaba cómo sus padres no la tomaban en cuenta, ni su marido y ahora sentía lo mismo con sus hijos.

Cuando empezamos a explorar vimos que era ella la que en el fondo no se respetaba. En su día a día, aunque en el fondo pensara algo, realmente dudaba de su propia opinión, porque no confiaba en sus capacidades.

Intentaba transmitir su opinión a los demás, pero la falta de seguridad en ella misma hacía que se proyectasen sus inseguridades y ante cualquier respuesta, cedía dejando de respetarse.

Otra de las alumnas me contaba cómo su pareja salía a hacer deporte cada tarde al finalizar el trabajo. Ella se quedaba cuidando a los niños y se quejaba de que no tenía tiempo para ella.

Mientras ella no se hacía respetar él seguía con su rutina. Era ella la que no se estaba respetando negándose a si misma sus necesidades.

Trabajamos esto en el proceso y un día le explico a su pareja que ella necesitaba tiempo, se había apuntado dos días a pilates y él se tendría que quedar con los niños. El la respetó.

Solo cuando estuvo segura y eligió respetarse pudo hacerse respetar por su pareja.

Así que la base de ser respetada por el resto no es más que empezar a respetarte a ti misma.

Todas tenemos la oportunidad de respetarnos o de faltarnos el respeto a nosotras mismas en muchos momentos del día.

No puedes lograr que los demás te respeten, si primero no das el paso para fortalecer una serie de áreas básicas dentro de tu desarrollo personal.

Esto significa que debes percibirte igual a los demás, ni más ni menos que nadie. También, por supuesto aceptarte. Sentir que tal y como eres, eres perfecta, simplemente por ser quien eres.

 

Cuando adivinas lo que piensan los demás

Suelo contar muchas veces, cuanto me veía afectada por bucles mentales. Me pasaba cada vez que tenía una conversación con una persona nueva, con los amigos de mi pareja…

Llegaba a casa, me acostaba y ¡Directa al bucle!

Mi cabeza se perdía en pensamientos negativos en plan: “¿les he caído fatal?”, “¿porque no he dicho esto?”, “¿qué habrán pensado?”.

Tenía la sensación de que caía mal a la gente, de que no encajaba en ningún lugar.

Y realmente el problema estaba en mí.

En mi miedo al rechazo y a la soledad.

En mi juez interior que me decía que al haber sufrido rechazo en mi infancia yo no era digna de ser aceptada.

Pensaba que había algo en mí, que hacía que nadie pudiese aceptarme y respetarme.

Esto solo cambió, cuando me trabajé a mí. Cuando sané a mi niña interior, al sanar mi autoestima y poner luz a mis sombras. De esta forma empecé a aceptar quien era y a darme cuenta de que era valiosa siendo yo.

Otra de mis alumnas se sentía mal porque jugaba juegos de rol con su pareja y los amigos de él. Pensaba que ellos creían que era una pesada y que sus parejas la criticaban por estar con ellos y no con ellas.

Trabajando en esto se dio cuenta que las chicas la invitaban siempre para que fuese con ellas, porque ella era nueva en ese lugar e intentaban que no estuviera sola. Nunca le habían dicho nada de que jugase con sus parejas, sino al revés, alucinaban de lo bien que jugaba y como se desenvolvía. Y ellos estaban encantados con tenerla como una más.

Nadie le estaba rechazando, una vez más, era ella la que no se estaba respentando, dejando de aceptar quien es y qué es lo que le gusta. Sintiendo que era “malo” no hacer lo que hacía la mayoría.

Muchas veces tenemos miedo a confiar en nosotras mismas y en lo que pensamos, miedo a equivocarnos al elegir nuestros valores y objetivos, miedo a confiar en nuestra capacidad de razonar… Y ese miedo a nuestra independencia intelectual y emocional es una falta de respeto que después proyectamos en los demás.

Es como que creo que son ellos y en realidad estoy siendo yo.

 

Las tres áreas para lograr que los demás te respeten

Como ya te he contado, ser respetada por los demás se basa en que empieces a respetarte tú misma. La autoaceptación y la autovaloración no es algo que se exprese diciendo cómo te sientes, se expresa con actitudes y acciones.

Quien se respeta a si mismo tiene tres cualidades: autoestima, asertividad y autenticidad.

Autoestima

La autoestima es la opinión que tienes sobre ti misma.

Tener una sana autoestima no es lo mismo que ser creída o narcisista. Se trata de “caerte bien”. De sentir simpatía por lo que piensas, dices y haces, sin que eso signifique que eres mejor que nadie.

Todos somos diferentes, no existen dos personas iguales. Todos somos valiosos y hemos venido al mundo para aportar nuestra esencia, para ser quien somos.

La falta de autoestima es la base de muchas de las enfermedades psicológicas, Albert Ellis ya lo señaló en su día y está comprobado por muchos estudios… A menudo la descuidamos y olvidamos que es un área fundamental en nuestras vidas.

Es bueno saber cuáles son tus potenciales y saber aceptar también tus puntos débiles. Ambos son aspectos que te caracterizan, ambos eres tú.

A menudo aprendemos en la infancia que es “malo” decir que somos buenas en algo, o que algo se nos da bien. Es de creídas nos dicen…

Y llegamos a adultas negando quien somos y habiendo perdido parte de nuestra esencia por el camino.

La parte buena es que nunca es tarde, y aún estas a tiempo para trabajar en ti, en tu autoestima y en tu desarrollo personal.

Asertividad

La asertividad tiene que ver con tener la capacidad de defender tus derechos y de expresar tus opiniones de forma efectiva.

Es la capacidad de decir “no voy a la fiesta porque no me apetece” sin sentirte mal.

Es el poder decir a alguien que no vas a hacerle ese favor porque no tienes ganas o el poder expresar que, aunque la mayoría quiere ir al cine a ti te apetece más una cerveza.

Ser capaz de establecer límites, de exponer tu opinión o tus preferencias con seguridad en ti mismo y sin miedo a lo que van a pensar los demás.

Ser una persona asertiva está relacionado con tener una sana autoestima y es una condición necesaria para que te respeten los demás.

Existen estudios como los llevados a cabo en la Universidad de Stony Brook por la doctora Britanni Speed, que nos señalan que entrenar este aspecto de nuestras vidas impulsa nuestro bienestar, seguridad en una misma y el  autorespeto.

 

Autenticidad

La autenticidad no es más que el ser tu misma en cualquier situación. El poder expresarte tal y como eres, segura y sin miedo.

Se refiere al hecho de mantener tu esencia, tus valores y creencias.

Es el no tener que seguir la corriente para caer bien o agradar al resto.

Actuar de forma espontánea.

Para mi es el resultado de todo un trabajo de desarrollo personal.

Cuando conoces realmente quien eres, qué quieres en la vida. Cuando además te aceptas tal y como eres y aumenta la seguridad en ti…

Es entonces cuando experimentas la libertad de permitirte ser autentica, de ser tu misma en cada situación.

 

No eres rechazable

Si, has leído bien.

Cuando una persona está segura de sí misma, se acepta y está bien con ser quien es, da igual lo que piensen los demás.

Está claro que no podemos controlar la opinión de los demás, y que no puedes agradar a todo el mundo.

Es posible que te cruces con una persona que te desvalorice o que quiera rechazarte. Pero si tú estás bien con esa parte que quiere rechazar y te respetas no va a hacerte daño.

Podrás decidir si dejas de juntarte con esa persona porque no te aporta nada positivo, pero no podrá hacerte daño.

¿Sabes?

Nadie puede rechazarte si tú te aceptas.

Lo puede intentar, pero si tú te valoras, te quieres y te aceptas, no eres rechazable.

 

Cómo puedes empezar

 

Hay algunas claves que pueden ayudarte a lograr el autorespeto  y por tanto el respeto de los demás. Te dejo aquí algunas de ellas para que puedas ponerlas en práctica:

  • Acepta que no siempre tienes que caer bien a los demás. ¿O es que a caso te cae a ti bien todo el mundo?
  • Aprende a diferenciar entre amabilidad y sumisión. Ser amable no es hacer todo lo que te pidan y decir que sí a todo. No has venido al mundo para hacer sentir bien a los demás. Cada una debe responsabilizarse de su bienestar.
  • Fortalece y practica el amor propio. Conoce quien eres, reconoce tus valores. Valora tus aciertos y valora cada uno de tus logros.
  • Empieza a decir “NO”. Porque si así lo sientes debes expresarlo, independientemente de lo que piense el resto. Poner límites no es ofender, es respetarte a ti misma.
  • Aprende a defenderte. Si eres de las que te quedas en blanco y no sabes responder cuando alguien se mete contigo, es hora de empezar a hablar siendo fiel a quien eres y dejando claro aquello que piensas.

 

Conclusiones

Conseguir respetarte a ti misma para que a partir de ahí seas respetada por los demás es un proceso.

Algo que debes decidir conseguir si sientes que ha llegado el momento.

Ahora ya te he contado que debes empezar por ti. Porque los resultados se verán desde dentro hacia afuera.

Sentirte rechazada causa un gran sufrimiento innecesario.

A la otra orilla se encuentra la seguridad, la confianza en una misma, el autorespeto y para mí, lo más importante, la LIBERTAD.

Libertad de poder expresarte tal y cómo eres.

Para empezar a vivir a tú manera.

¿Crees que merece la pena intentarlo?

¿Me cuentas tu opinión en los comentarios?