Se escucha cada vez más hablar sobre inteligencia emocional, en el vídeo de hoy podrás conocer una herramienta que te puede ser de gran ayuda ante las emociones que menos te gusta sentir.

¿Qué es la inteligencia emocional?

Hay muchas definiciones, y no te voy a dar ninguna porque no me las sé de memoria y creo que para eso puedes ponerlo en google y buscar.

Mira este vídeo y descubre una herramienta que puede serte muy útil cuando sientas que te invaden emociones como la rábia, la tristeza o el miedo.

Prueba a ver que se siente cuando en vez de intentar huir de lo que sientes, lo aceptas como parte tuya y lo acompañas conectando con tu respiración.

Transcripción

Para mí, tener inteligencia emocional se trata de tener herramientas para que pase lo que pase en tu vida puedas sostenerte.

Se trata de que sepas qué hacer cuando reconoces que empiezas a sentir una emoción, sobre todo, las emociones que muchas veces llamamos negativas.

Ya hay estudios que indican que hoy en día es mucho más importante ser inteligente emocionalmente, que tener un alto coeficiente intelectual.

Porque una persona con un alto coeficiente intelectual que no sepa relacionarse con otras personas o tenga miedo a enfrentarse a retos, no podrá llegar muy lejos.

Sin embargo una persona que sabe cómo actuar con sus emociones, que tiene inteligencia emocional,  aunque no tenga ese coeficiente intelectual puede llegar a donde quiera.

Sucede algo que nos lleva a tener un pensamiento, y de repente la amígdala, esa bibliotecaria que habita en nuestro cerebro relaciona lo que esta pasando con algo similar que ya has vivido (si es que lo hay) y empiezas a sentir una emoción, del tipo que sea, se desata la química en tu cuerpo y sucede, lo que tiene que suceder.

Todas las emociones son necesarias

Hay emociones que molan mucho, como la alegría.

¿Pero qué pasa cuando sientes miedo, ansiedad o rabia?

Pues que muchas veces quedamos bloqueadas o actuamos de forma en la que luego nos arrepentimos.

¿Eres de las que piensa que hay emociones buenas y malas?

Todas, absolutamente todas las emociones son necesarias.

Porque si no tuviésemos miedo, ¿qué pasaría si alguien se acercase a ti con una pistola y no salieses corriendo?

¿O qué pasaría si alguien te pega un bofetón sin más y tú no te enfadas y te defiendes?

Las emociones son mecanismos de defensa que necesitamos, el problema es que a veces las sentimos por algo que no es real.

Según los estudios tenemos unos 60000 pensamientos diarios de los cuales el 80% son negativos.

El problema es que no todos estos pensamientos son ciertos y el cerebro no distingue entre realidad o ficción.

¿Cuántas veces que has tenido miedo sucede de verdad aquello a lo que has temido? La gran mayoría de veces no ocurre aquello que tenemos, es un miedo irracional, y nos incomoda sentirlo.

La ansiedad es otra emoción que nos molesta especialmente y no es más que miedo a algo futuro, a algo que pensamos que nos va a suceder.

Hay muchas técnicas para trabajar la inteligencia emocional, para trabajar las emociones como la rabia, el miedo o la ansiedad de forma racional.

Pero las emociones son irracionales muchas veces y cuando ocurren y están en plena intensidad se complica actuar de forma racional y ponerte a analizar todo.

Una herramienta que te ayudará

Haber sufrido bullying puede haber hecho que el miedo, la rabia, la tristeza o la soledad sean emociones que te habiten. Yo misma tuve que superar mi ansiedad, y más tarde el miedo que impedia relacionarme con otras personal

Por eso hoy voy a enseñarte cómo, antes de intentar racionalizar aquello que te pasa, puedes hacer que la intensidad de tu miedo, tu ansiedad, tu enfado o lo que sea que sientes disminuya, integrando las emociones en ti.

Para ello el primer paso es reconocer aquello que sientes, cuanto antes lo reconozcas, menos intensidad alcanzará.

Una vez te des cuenta de lo que estas sintiendo, conecta con tu sentir y siéntelo. Conecta mediante la respiración con aquello que sientes, y, seguramente, puedas identificarlo en alguna parte de tu cuerpo.

A veces se siente en el pecho, otras en el estómago, la cabeza, la garganta, o algo que habita todo tu ser… Da igual como sea para ti, está bien así.

Una vez identificado se trata de reconocer que está en ti, y de no huir de ello. Dile mentalmente que forma parte de ti, y que sabes que ha venido para avisarte de algo.

Mira eso que sientes, que forma tiene, que color… acaríciale con tu respiración, imagina que lo acaricias como si fuese un niño pequeño. Respira esa sensación todo lo que necesites.

Y cuando estés preparada dile que ya se puede marchar, sigue respirando lo que necesites e incorpórate cuando lo creas conveniente.

Esta es una técnica que al menos hará que la intensidad de lo que sientes disminuya y te ayudará a que desde una mejor posición puedas actuar sin estar presa de aquello que sientes.

Yo empecé haciendo esto cada noche, con todas las emociones que sentía en el día. Me ayudó muchísimo en su día y espero que a ti también te sea de ayuda.