Hay situaciones en las que algo en la vida te marca y resulta difícil dejar atrás el pasado.

¿Acaso puedes cambiar lo que ya ha sucedido?

No, y a pesar de ello hay personas que pasan la vida pensando aquello que paso ayer, o el mes pasado, o incluso en su infancia…

No te beneficia vivir anclada al pasado, ni te lo mereces, porque vivir de esta manera produce que mirando atrás te pierdas lo que tienes delante.

Y como quiero que disfrutes de la vida y no te pierdas nada, voy a enseñarte porqué deberías cerrar el círculo y dejar atrás lo que necesitas para poder avanzar. También te daré unas claves para que puedas empezar a hacerlo.

Formas de estar anclada al pasado:

Hay distintas formas de estar atrapada en el pasado, todas ellas negativas.

Vivir desde estas posiciones hace que puedas estar desconectada del presente y de ti.

Recordar parcialmente

Hay personas que se quedan atrapadas en el pasado, de forma que de todo lo que pasó, recuerdan de forma selectiva lo que más les dolió. Y olvidan el resto.

En primer lugar, cuando vivimos una experiencia, nada más vivirla ya la interpretamos según nuestras vivencias, valores, patrones, etc…

¿Te ha pasado alguna vez que discutes con alguien y luego las dos versiones de la conversación son distintas? Y, además, ambos estáis convencidos de que tenéis razón…

Además, a partir del segundo o tercer día de haber vivido una situación lo que retenemos son fragmentos. Y normalmente recordamos mejor aquello que va asociado con una carga emocional.

Total, que hay quien filtra y se queda con lo peor, para después dar vueltas y vueltas sin poder salir del bucle.

Huir de él

Otras personas sienten que han vivido algo tan duro, que intentan correr un tupido velo para no volver nunca a esa situación.

La parte negativa de esto es que esto queda en la sombra de una. Si han quedado heridas abiertas, estas van a seguir proyectándose en el presente, influyendo en él.

La única forma de sanar las heridas es volver a poner luz a eso que se deja tapado. Es algo que duele, pero necesario para liberarte y poder seguir avanzando.

Modo víctima

Por último, hay quien recuerda el pasado como causa de todos sus problemas actuales.

Son las personas que sienten que a causa de algo negativo que les sucedió han quedado marcadas para siempre y nunca van a poder ser felices.

Son personas que se sienten frustradas, impotentes, que lloran, se quejan y sienten que no pueden hacer nada para cambiar su situación.

 

Cómo empezar a vivir en el presente

Si sientes que vives desde algunas de las posiciones que acabo de describir en el punto anterior, ¡no te preocupes!

Ya has dado un primer paso, darte cuenta de ello.

La buena noticia es que ahora que lo sabes puedes cambiarlo.

 

No generalices

A veces cuando nos ha pasado algo que nos ha dolido y que ha hecho que lo pasemos mal, nos quedamos estancadas en el “todo me pasa a mi” o “es que siempre me pasa”.

Escucha tu dialogo interno que te dice estas cosas y cuando seas consciente de que vuelves a generalizar con “todo, todos, siempre, etc…” cuestiónate si realmente es cierto aquello que te estás diciendo.

Por ejemplo, si alguien te trató mal, no pienses que todas las personas van a tratarte de la misma manera.

Lo que pasó ya es pasado. Y ni todas las personas son iguales ni siempre tiene porqué repetirse lo mismo.

Si cometiste un error, tampoco tienes porque tener miedo a volver a repetirlo. Lo hiciste, puedes aprender de él y ahora estas en posición de evolucionar sin que se tenga que repetir la historia.

En mi caso he tenido problemas durante gran parte de mi vida por esto. Creí firmemente que después de haber sufrido el rechazo de mis compañeros durante los años que fui acosada en el colegio, que siempre iba a ser rechazada.

Yo misma era la que sentía que era así cada vez que conocía a alguien. El problema estaba en mí, no sabía ver que esto no tenía por qué pasar con cada persona que conociese.

Desde esa visión me comportaba de forma que no era yo mima con los demás, me encerraba en mí. Eso era lo que provocaba mis problemas al relacionarme.

El problema no era que todos me rechazasen, era que yo, por miedo, no les daba oportunidad de conocerme. En cuanto empecé a cambiar, todo cambió.

Que te haya pasado una vez, no significa que tenga que repetirse.

 

No te victimices

En cuanto a ser víctima me refiero a pensar que todo lo que te pasa es por “culpa” lo externo.

“Te hicieron bullying y fastidiaron vida para siempre”. Si, te entiendo, he pasado por ahí, y he vivido durante casi 30 años con problemas.

Pero, pasé muchos años clavada en “todos me rechazan” o “nadie va a quererme como amiga”.

Siempre buscaba soluciones, pero por mucho que probaba no las encontraba.

Hasta que entendí que tenía que cambiar la forma de verlo, tenía que darme cuenta de que mi vida depende de mí.

En el modo víctima mi vida dependía del resto y desde este enfoque yo no podía encontrar soluciones. Cuando pasé a coger las riendas de mi vida descubrí cuáles eran mis responsabilidades y cómo yo podía influir en las cosas que me pasan.

Te pongo otro ejemplo:

“Tu pareja te ha dejado por otra persona”

Puede ser algo muy duro y con lo que te sientas muy mal.

Es lógico que tengas que pasar por el ciclo del duelo de esa relación y eso puede doler mucho y necesitarás tu tiempo.

Pero ¿qué vas a hacer después?

Quedarte anclada al pasado repasando lo que paso, buscando culpables… no te sirve de nada.

Al final lo único que consigues con ello es perderte el presente, no disfrutar.

Coger las riendas de tu vida es buscar la forma de sentirte mejor, de cerrar la etapa, incluso buscando ayuda de un especialista si la necesitas.

Ante cualquier problema que te pase tienes dos opciones:

1.- Ver que puedes hacer tu con él, asumiendo la parte que depende de ti y decidir cómo vas a afrontarlo.

2.- Quedarte parada pensando cosas como “que injusta es la vida”, “me ha fastidiado la vida”, “todo me pasa a mi”.

Hay cosas de la vida que no dependen de ti y que no vas a poder controlar, pero sí depende de ti decidir qué vas a hacer con ellas y cómo afrontarlas.

Desde el victimismo es muy difícil encontrar respuestas y soluciones para poder avanzar.

Yo he sido víctima durante muchos años, y sé perfectamente lo difícil que es encontrar salidas desde esta posición.

 

Aceptar que hay algo por cerrar

Cuando algo sigue doliendo, cuando al contarlo sientes que te tiembla la voz o que no puedes ni contarlo…

Significa que está por sanar.

Y dejar la herida abierta, no ayuda a seguir hacia delante.

Hay veces que cuesta admitir o incluso darse cuenta de que aquello que paso todavía marca tu vida.

Así que lo mejor es sincerarte contigo misma y saber si hay algo que ya pasó que sigue causando una sensación de malestar o incomodidad al recordarlo. Puede ser una persona, experiencia, trabajo, ciudad, algún hecho…

Es algo positivo y da mucha claridad el que te pares un día a hacer una pequeña lista de las cosas que tenemos por cerrar.

El aceptarlo y ser consciente de ello es un primer paso para empezar a sanar en lo que se necesite y empezar a despedirte del pasado.

Hay veces que evitamos volver a aquello que tanto duele, pero negar que está ahí solo hace que interferir en tu presente.

La vida está llena de ciclos que empiezan y terminan… y te aconsejo cerrar aquellos que todavía puedas tener abiertos.

 

Asume tu responsabilidad

Hay personas que piensan que otras personas o que alguna circunstancia de la vida, les ha fastidiado su propia vida.

Sí, es verdad que algunas cosas dejan marca, yo también lo he vivido.

Pero no puedes dejar que algo que ya ha pasado te marque para siempre. Y mucho menos pensar que es el universo el que conspira contra ti.

En cada situación, en cada cosa que te pase siempre habrá algo que tú puedas hacer para estar mejor.

Por ejemplo, hay personas que siempre tienen los mismos problemas con las parejas que tienen.

Algunas, incluso llegan a pensar que nunca podrán encontrar a nadie con quien pueda convivir siendo feliz.

Según la ley de la resonancia, atraes a tu vida, aquello que vibra en una frecuencia similar a la tuya.

Eso no significa que se parezca a ti, sino que las vibraciones emitidas (resultado del estado emocional de cada persona) están en la misma frecuencia.

Cuando esta persona con problemas con sus parejas, se mira a sí misma y se conoce… Cuando realiza un proceso de autoconocimiento y va poniendo luz a sus sombras. Empieza a soltar la carga emocional que arrastra, empieza a vibrar de forma más elevada.

Hace cambios que necesita hacer.

Y entonces, llega la magia, y llegan nuevas personas a su vida.

Te pongo otro ejemplo, y de esto te he hablado un poco en los párrafos anteriores.

Desde que sufrí acoso escolar, nunca me sentí cómoda con las personas. Conforme fui creciendo en la adolescencia y ya más mayor, conocí a nuevas personas. Siempre pasaba algo que hacía que me quedase sola.

Yo echaba la culpa a los demás, y me sentía víctima por tener algo mal que no sabía lo que era.

En mi proceso de autodescubrimiento me di cuenta de que era yo la que tenía tantos miedos e inseguridades que me alejaba.

Unas veces por miedo a que me hiciesen daño, otras por inseguridades, otras porque no sabía ser yo misma. También a veces creía que sabía lo que pensaban sobre mí, y por supuesto siempre era malo.

Conocerme, aprender a aceptarme, a respetarme y a quererme, fue el primer paso para cambiar todo esto.

La solución estaba en mí.

Te invito a pensar qué parte de responsabilidad puedes tener tú en aquello malo que te pasó o te está pasando. ¿Qué sí depende de ti para poder cambiarlo?

 

Busca el para qué

Yo no creo en las casualidades y pienso firmemente que todo lo que nos ocurre es por algo.

La vida nos manda señales constantemente, lo que pasa que muchas veces no estamos atentas y no las sabemos ver.

En cada cosa que te pase, por muy mala que sea, intenta pensar el para qué te puede estar pasando.

El para qué puede tardar en llegar, date tiempo. Pero si te centras en buscar un “¿para qué?” en vez de un “por qué a mí?” estoy segura de que lo encontrarás.

Tengo una amiga ingeniera industrial, que lo pasó fatal en todo el trabajo que encontraba. Eran puestos deseados para muchos, en grandes empresas, con buenos sueldos y condiciones, pero ella nunca encontraba su lugar.

Tras varios cambios de empresa y al no encontrar soluciones busco ayuda de un profesional.

Se dio cuenta de que en esa profesión nunca haría realidad su propósito de vida, se recicló profesionalmente y ahora, es su propia jefa y disfruta con lo que hace cada día.

Otra persona a la que conozco sufrió muchísimo cuando su pareja le dejó teniendo hijos en común.

Pasado el tiempo se dio cuenta de que lo suyo era una relación tóxica y que a pesar de que le quería, no era feliz.

Ella es mucho más libre sola, y de esta forma ha podido encontrar su felicidad.

¿Para qué te puede haber pasado eso? Estoy segura que si ahora no sabes contestarlo, con el tiempo lo sabrás.

 

Encuentra tu aprendizaje

Siempre digo que no existen errores, sino aprendizajes.

Claro que nos pasan cosas desagradables, la vida es así… pero de todo lo que nos pasa en la vida, incluso de lo más malo hay algo que aprender.

Intenta ver que aprendiste en cada situación del pasado.

Por ejemplo, tras el bullying aprendí a ser valiente, a ser persistente y a luchar por lo que quisiera en la vida, a pesar de los inconvenientes.

Suspender la oposición a profesora de informática me hizo saber que no quería ser profesora, que era algo que no iba a gustarme.

Además, conseguí por primera vez hablar en público delante del tribunal, y aunque lo hice mal, fue un gran paso para mí.

A raíz de la enfermedad de mi padre que a los 53 fue diagnosticado de una grave enfermedad degenerativa, he aprendido que quiero vivir a mi manera. Disfrutar de la vida y de mi tiempo sin ser una esclava de mi trabajo ni de lo que nos inculcan.

Ha hecho que tenga muy claro lo que quiero y me ha dado fuerza para seguir buscando mi libertad.

Seguro que, si lo piensas, tú también has aprendido con todo lo que te ha ido pasando.

 

Integra la carga emocional

Llevamos la carga emocional de todo lo que nos ha pasado a cuestas, en nuestra mochila.

Si no hemos sabido ir soltando, integrando esas emociones, todo lo vivido nos sigue afectando.

Es necesario dejar ir aquello que pasó. Empezar a vaciar el vaso que llevamos lleno, para que pueda empezar a llenarse de cosas nuevas.

Siempre intentamos no sentir aquello que no nos gusta. Pero integrar lo que sientes se trata de dejarte sentir, y prestarle atención.

Para entender para qué está ahí, y si ya no te sirve soltar la carga y poder liberarte de ella.

Aprender técnicas de inteligencia emocional como la integración de emociones, te ayudará a poder avanzar y dejar atrás el pasado.

 

Perdonar y perdonarte

Hay personas que dicen no querer perdonar a alguien por lo que les ha hecho.

Yo misma pensaba que nunca perdonaría a las personas que me acosaron, sentía un enorme odio hacia ellas.

Hasta que entendí, que ese odio y negar el perdón, no les hacía daño a ellas, sino a mí.

Esa rabia acumulada en mí era una carga emocional que arrastraba y que no me traía nada bueno.

Perdonar has de hacerlo por y para ti. Para sentirte bien, tranquila y para dejar de sufrir. Porque solo así puedes vivir en equilibrio, en paz y poder mirar hacia adelante.

Y ojo, perdonar no es olvidar, ni tener que llevarte bien con esa persona. Perdonar es lograr deshacerte de la carga emocional que llevas dentro que no te hace ningún bien.

Es, una vez más, hacer que tu bienestar dependa de ti.

“Si no perdonas por amor perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.” Dalai Lama.

Y es que si no somos capaces de perdonar seguirás viviendo aferrada al pasado…

Sin ser capaz de confiar, porque alguien te traicionó, sin ser capaz de ser tu misma o tener amigos porque una vez te rechazaron, sin ser capaz de amar porque alguien te engaño…

Sin ser libre para ser tú.

 

Recuerda que puedes superarlo

El ser humano tiene un gran poder interior, que hace que pueda superar mucho más de lo que imaginamos.

De hecho, si a los 20 años me hubiesen dicho que tendría que superar todo lo que he superado en mis últimos 10 años de vida, me hubiese sentido completamente incapaz.

Y aquí sigo. Y soy una persona completamente normal.

Repasa tu vida y se consciente de todas las cosas que has superado. De una forma u otra, pero si me estás leyendo ahora es porque saliste adelante.

Todos tenemos en nuestro interior una gran fuerza. La vida se trata de seguir adelante y tenemos muchos más recursos de los que podemos imaginar.

 

Muévete y enfócate en lo que quieres ahora

Quedarse quieta, lamentándose de la situación es lo fácil. Lo difícil es darse cuenta de que sea lo que sea que te ha pasado hay una parte que seguro puedes hacer para avanzar.

Míralo desde este punto de vista y pasa a la acción. Hazte con los recursos que necesitas para superar tus bloqueos y liberarte para poder seguir avanzando y viviendo el presente al 100%.

Para ello, debes de poner el foco en la solución, no en el problema. Deja de lamentarte y enfócate en lo que quieres que pase a partir de ahora.

Puede que tengas razón en que no sea justo, en que se han comportado mal contigo… pero darle vueltas a eso no te va a dar soluciones.

 

Conclusiones

La vida pasa muy rápida, y es curioso ver cómo nos pasamos una gran parte de ella dándo vueltas al pasado o al futuro.

El pasado ya no lo puedes cambiar. Puede haber sido muy duro y doloroso pero estas aquí y ahora y te toca decidir qué vas a hacer ahora con tu vida.

Siempre se pueden sanar las heridas, y ¡Ojo! Sanar las heridas no es olvidar, porque sé que hay cosas imposibles de olvidar.

Sanar las heridas se trata de soltar la carga emocional, de liberarse del lastre que no te deja avanzar.

Para a partir de ahí poder hacerte responsable de tu vida y de qué quieres hacer con ella a partir de ahora.

El pasado ya ha pasado y el futuro todavía no existe, así que te invito a vivir el presente y a disfrutar de tu vida.

Porque la vida da muchas hostias, pero también es maravillosa cuando aprendes a apreciar todas las pequeñas cosas que te rodean.

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