¿Cuántas cosas has dejado de hacer por falta de confianza en ti?

La confianza en una misma es cuestión de creencias y expectativas. Pocas son las personas que pueden afirmar que confían completamente en ellas mismas. Todas hemos sentido inseguridad en algún momento de nuestras vidas.

Que no confíes en ti puede hacer que dejes de hacer las cosas que te gustaría, por miedo al fracaso. De esta forma quedas limitada y dejas de aprovechar todo tu potencial. Dejas de ser quien realmente quieres y te quedas tal y cómo estas.

La parte buena es que la falta de confianza se supera, y es cuestión de práctica. Así que si quieres conocer cómo empezar a sentirte más segura sigue leyendo.

¿Por qué soy una persona insegura?

La confianza que tienes en ti, está directamente relacionada con lo que te quieres y con tu propia visión sobre ti.

Si eres una persona que no te valoras, y te cuesta apreciar tus logros, es difícil que ante cualquier reto te sientas capaz.

La autoestima y la confianza se retroalimentan:

  • Si aumentas tu autoestima te sentirás más segura.
  • Si decides enfrentarte a nuevos retos aumentarás tu confianza en ti y a la vez tu autoestima.

Muchas veces nos ponemos expectativas muy altas, la excesiva autocritica y los sentimientos de culpa cuando algo no sale como a ti te gustaría aumentan tu falta de seguridad.

Vigila tus pensamientos.

El fracaso no es el que destruye tu confianza, sino el no volver a intentarlo.

La mayoría de veces, nuestra falta de confianza proviene de nuestros pensamientos negativos.

Cada día nos habitan miles de pensamientos y hay una gran parte de ellos que son negativos.

Estos pensamientos provienen de experiencias pasadas que identificamos como malas. Forman parte de nuestro mecanismo de supervivencia.

El problema viene cuando te recreas en esos pensamientos negativos centrándote en aquello que crees que te va a pasar.

Tu falta de confianza se convierte en oportunidades perdidas al no intentarlo.

Tus pensamientos están limitados a tus vivencias, patrones y creencias limitantes.

Aquello que crees que puede pasar, no es la realidad objetiva.

El lenguaje no verbal importa

Observa tu postura ¿Qué estás comunicando con ella?

El lenguaje no verbal tiene más importancia de la que puedes imaginar.

¿Sabes que el 70% de las características que hacen que gane un candidato las elecciones pertenecen al lenguaje no verbal?

Cuando estas triste o insegura, tu postura y tus gestos lo refleja.

En el último trabajo que tuve, me di cuenta de que había una compañera que muchos días me preguntaba si tenía frío. Me fijé y me sentaba encorvada, con los brazos cruzados, no me sentía bien con lo que hacía en el trabajo y lo expresaba sin palabras.

Esa misma postura la adoptaba sin darme cuenta cuando me reunía con personas nuevas, cuando me sentía mal o insegura.

El ser consciente de ello y aprender a detectar cuando adopto esa postura, para inmediatamente cambiar a una postura recta, con la cabeza erguida y los hombros ligeramente hacia atrás, me permite romper los esquemas en mi mente y pasar a sentirme mejor.

Aumenta tu confianza

Ganar seguridad en ti misma es cuestión de práctica. La confianza aumenta enfrentándote a nuevos retos y viendo cómo los consigues.

  • La desconfianza nos impulsa hacia a acciones de conservación, protección, para incrementar nuestra seguridad y a reducir nuestra vulnerabilidad.
  • La confianza sin embargo nos lleva a acciones transformadoras, de innovación, de invención.

Normalmente vives en tu zona de confort, que es donde te encuentras cómoda y segura.

Salir de esta zona puede dar miedo por la incertidumbre de no saber qué va a pasar. Hay veces que incluso sabiendo que queremos hacer algo dejamos de hacerlo por ese miedo.

No obstante ver como consigues tus retos te ayuda a expandir tu zona de confort. Una vez lo consigues ya sabes que eres capaz de ello.

Haz más grande tu zona de confort mientras compruebas todo lo que vas logrando.

Trátate bien

¿Cómo te hablas a ti misma cuando algo no sale como te gustaría?

No seas tan exigente contigo ni te autocritiques destructivamente. Trátate como tratarías a un amigo cuando las cosas no salen bien o te ocurre algo malo.

Trátate con compasión y perdónate en lugar de criticarte. Las cosas no siempre salen a la primera, se trata de volver a intentarlo.

Reconfortarte para volver a intentarlo e intenta sacar la parte positiva, lo que has aprendido en lugar de castigarte cuando cometes un error.

Cambia tu enfoque

Normalmente nos centramos en un objetivo que queremos conseguir y nos desanimamos cuando no lo conseguimos tal y como imaginamos.

Intenta centrarte en tus valores por encima del objetivo.

Es decir, imagina que te preparas para una carrera y quieres llegar la primera. Entrenas cada día y progresas como has previsto. El día de la carrera no es tu día y quedas la tercera.

Deberías estar orgullosa contigo por tu esfuerzo y persistencia.

Aunque el resultado no ha sido el esperado ha sido muy bueno, seguramente un mes antes no hubieras quedado en ese puesto.

Solo te queda seguir entrenando para que quizá la próxima vez si puedas ganar, y si no al menos mejorar tus propias marcas.

Además, que tengas éxito no siempre depende de ti, valora tu esfuerzo, tus avances y no desistas si los resultados no han sido los esperados por algo que no puedes controlar.

Si en la carrera tú haces tu mejor marca y lo has dado todo, pero la ganadora bate el record mundial, deberías estar satisfecha por tus resultados y tu evolución. No depende de ti el gran resultado de la ganadora, y tú lo has hecho fantástico.

Reconoce tus logros

¿Cuántas veces has pensado que nada te sale bien y que no consigues nada de lo que te propones?

Hagamos un ejercicio. Haz una lista con todos tus logros hasta el momento.
Puede que:

  • Hayas aprobado la formación básica
  • Te hayas sacado una carrera
  • Tengas trabajo
  • Seas mama
  • Te guste correr y vayas superando tus propias metas
  • Toques un instrumento y cada día lo hagas mejor
  • Hayas ayudado a una persona que te necesitaba en una situación importante para ella
  • Etc…

¿A qué has conseguido más cosas de las que tenías en cuenta?

Empieza a ser consciente todo lo que has sido capaz, reconoce que ha sido fruto de tu valía y tu esfuerzo.

Que tu objetivo no sea tener confianza en ti

Si ante cualquier reto tu objetivo es tener más confianza y estar más segura, vamos mal.

Esto es como la pescadilla que se muerde la cola.

Estas nerviosa por lo que va a pasar, sientes la ansiedad, piensas que te sientes insegura y te invade el miedo.

Te pones más nerviosa y tienes más miedo… Y así es difícil que el resultado sea bueno.

Piensa que la confianza se consigue actuando y practicando. Cuando sientas que estas poniéndote nerviosa no intentes evitarlo. Sé consciente de ello y piensa que es normal, cierra los ojos y respira profundamente unas cuantas respiraciones. Esto te ayudará a calmarte, entonces, sigue ¡A por ello!

La confianza llegará cuando lo consigas, o te des cuenta que has estado cerca y que con un poco de práctica lo vas a conseguir.

Los errores son oportunidades para aprender

No veas un error como una catástrofe, cuando falles en algo, piensa qué aprendizaje puedes sacar de la experiencia.

Fracasé la vez que me presenté a una oposición. Estuve meses preparándome y me salió fatal.

Al principio me lo tomé mal pero luego me di cuenta de dos cosas:

  • No quería ser profesora. Entendí de que ser profesora de informática no me iba a gustar nunca.
  •  Por primera vez había sido capaz de vencer mi miedo a hablar en público exponiendo ante un tribunal.

¿Piensas que fue un fracaso? Para mí fue un gran éxito. El día que presente mi trabajo de forma oral, sabía que no me había salido bien, pero estaba satisfecha porque nunca antes había podido hablar delante de varias personas.

Haz una lista con los fracasos de tu vida, y busca qué aprendizajes sacaste de ellos.

Que tus objetivos sean lo que realmente quieres.

Tú tienes tus propios objetivos. Según tus posibilidades y tus valores márcate tus metas.

Céntrate en tus objetivos y no las compares con las de los demás. Cada persona es distinta, con sus propias aspiraciones.

Que tus metas sean tuyas, nazcan de ti y no sean las que los demás esperan. Que sean las que estén acorde con tus valores y que tú quieras conseguir.

Cuando vives haciendo lo que te va a llevar a conseguir lo que realmente quieres en tu vida, es mucho más fácil ser persistente hasta lograrlo.

Muchas veces pensamos que somos personas que no tenemos foco, o que no somos capaces de conseguir nada. Y el verdadero problema es que estamos tratando de conseguir cosas que se esperan de nosotros, pero no lo que realmente queremos.

SOS. Qué hacer si siento que me invade el miedo.

Ahora quiero compartir dos trucos, que pueden parecer tonterías, pero te aseguro que son muy útiles.

Si en un determinado momento sientes que te pones más nerviosa de lo que te gustaría, prueba una de estas dos técnicas.

Postura de poder

Como ya te he comentado, la postura importa. En este caso antes de hablar en público o de empezar a hacer aquello que te pone nerviosa prueba a adoptar una postura de poder.

 

 

Se trata de mantenerte firme, con la vista mirando un poco hacia arriba.

  •  Puedes poner la pose de Superman con las manos en la cintura durante unos segundos antes de hablar en público.
  •  Antes de entrar a una reunión importante abre los brazos en el ascensor, como si hubieses ganado una carrera.
  • También puedes estirar los brazos durante unos segundos antes de realizar un examen importante.

Yo lo he probado, y te aseguro que funciona. La última vez que tuve que hablar en público, me metí en el baño y adopte la pose de superhéroe mientras respiraba durante uno o dos minutos. Aunque continuaba nerviosa, pude sentirme con mucha más confianza.

La charla salió bien, por lo que ahora mi cerebro ya sabe que soy capaz de hacerlo. La próxima vez podré sentirme con una mayor confianza.

Engaña a tu cerebro

Está comprobado científicamente que la ansiedad producida por el miedo o la inseguridad, desencadenan en el organismo los mismos efectos que cuando estas emocionada.

En ambos casos se acelera el corazón, aumenta el nivel de cortisol (la hormona del estrés) y los músculos se tensan.

La diferencia es que sentirte emocionada es una emoción positiva.
Cuando sientas que te invade la inseguridad, puedes engañar a tu cerebro diciéndole “tranquilo, no tengo miedo, simplemente estoy emocionada”.

De esta forma el cerebro reinterpreta lo que sucede y cambia el miedo por una mentalidad de “oportunidad”.

Cuando tengas una entrevista de trabajo prueba decirte “estoy muy emocionada ante esta entrevista” en lugar de “estoy muy nerviosa por la entrevista”.

Conclusiones

El otro día vi una conferencia de Mago More en la que hablaba del libro de Bronnie Ware donde explica las cinco cosas de las que las personas se arrepienten antes de morir.

La escritora estuvo años trabajando con enfermos en fase terminal. El libro cuenta que la mayor causa de arrepentimiento es “el haber hecho lo que los demás esperan de ti y no lo que tú quieres.”

Muchas veces nos dejamos guiar por la sociedad y dejamos de perseguir nuestros sueños por miedo. Miedo a ser rechazadas o a no conseguirlo.

Además, en esa misma conferencia Mago Mor hablaba de un amigo suyo investigador. Decía que tras más de 30 años investigando, siempre acertaba la última vez que lo intentaba. Que, si te quedas en la penúltima, no aciertas.

Te dejo el link a este precioso discurso para que tú también puedas verlo.
Yo hace tiempo que decidí que iba a perseguir mis sueños, superando todo aquello que hiciese falta, porque ahora sé que puedo. Y que, si no llego a la perfección, todo lo aprenda por el camino, habrá valido la pena.

Hace 4 años hubiese sido incapaz de hablar delante de 5 personas, y ahora hago hasta charlas y vídeos. Sé que me queda mucho por mejorar, y de hecho veo como con la práctica cada vez lo voy haciendo mejor. Estoy disfrutando con lo que hago y no me imagino todo lo que me hubiera perdido si no lo hubiese intentado.

¿Qué hay de ti?

¿Sientes que ha llegado la hora de hacer aquello que quieres sabiendo que la seguridad solo la encontraras practicando?

Cuéntame que es aquello que te da tanto miedo y te hace sentir insegura.

¿Estas preparada para afrontarlo?

¿Vas a practicar ponerte en postura de poder la próxima vez que sientas que te pones nerviosa?

¡Mil gracias por leerme!

Espero tu opinión del artículo en los comentarios.