Aceptarse a una misma es el primer paso para la autoestima.

Si pienso en las personas con las que trabajo, una gran parte de ellas tienen como objetivo sanar su autoestima y para ello lo primero que tienen que hacer es empezar a aceptarse.

Y aquí viene la parte que nos cuesta tanto. ¿Cómo voy a aceptar algo que no quiero en mi vida?

Aceptación base de la autoestima

Muchas veces nos criticamos por cualquier cosa que hacemos. Nos hablamos mal a nosotras mismas sin darnos ni cuenta.

“Es que mira que soy…”, “Siempre hago lo mismo…”, “tengo que ser más…”, “debería de ser menos…”

¿te suena?

Nos hablamos a nosotras mismas como alguien a quien despreciamos, muchas veces sin darnos ni cuenta.

Me incluyo, porque yo era una de esas personas y la aceptación es algo que tuve que trabajar en mí.

Y no fue fácil empezar a darme cuenta de todo el dialogo interno que tenia y cómo sin darme cuenta me machacaba a mi misma continuamente. Es mucho el poder que tiene en una misma aquello que te dices.

A veces te exiges tanto que es como si tuvieses que ser perfecta.

Te juzgas por lo que haces, por lo que no, por lo que sientes, por lo que dices, por lo que piensas, por tu físico, ¡por todo!

No debería pensar tanto las cosas, tendría que ser valiente y no tener miedo, no debería afectarme lo que piensan de mí, tendría que estar contenta y no sentirme así, debería estar más delgada…

Y rechazas todo lo que crees que no está bien de ti.

¿Te imaginas cómo se sentiría alguien a quien rechazas cada día?

Impotente, frustrada, desanimada, apática, triste, con rabia…

Nada bueno, desde luego.

¿Cómo puedes quererte cuando te dices todo esto?

Es imposible poder quererte, si no aceptas quien eres y no empiezas a tratarte mejor.

Aceptarte es dejar de criticarte y de vivir enfrentada contigo misma

Aceptar tus actos, tus sentimientos, y quien eres.

Esto no significa que te guste todo de ti. Tan solo significa que aceptas que es parte tuya, que está ahí.

Porque solo desde esta posición, desde la aceptación puedes empezar a cambiarlo si lo deseas.

Y, ojo, aceptar algo no significa que eso te guste. Tan sólo que lo aceptas, para así poder cambiarlo, si así lo eliges.

No puede haber respeto ni puedes tener una buena autoestima si no te aceptas a ti mismo.

Sólo puedes quererte si te aceptas…

Te pongo un ejemplo de una de mis clientas:

Era una persona con miedo y ansiedad. Me contaba que daba muchas vueltas a todo, por las tardes, sobre todo, empezaba a pensar en las cosas que tenía que hacer, en las conversaciones que había tenido, en enfermedades, en la muerte…

Esto le traía un gran nivel de estrés, y cuando se daba cuenta de que entraba en bucle, todos sus esfuerzos se dirigían a salir de él.

Se avergonzaba de ser insegura y de tener miedo, era algo de lo que le costaba tremendamente hablar. No quería sentirlo, ni compartirlo con nadie.

Y el temor a que otras personas se enteraran de lo que le pasaba, le hacía sentirse peor aún. Quería mostrarse fuerte ante el resto y que todos pensasen que era una persona valiente que podía con todo.

Lo primero que tuvo que trabajar es el aceptarse. El aceptar que sentía ese miedo y que tenia esos pensamientos. Aunque no le gustasen estaban ahí y eran parte de ella. Y a partir de ahí, al empezar a mirarse, al mirar al miedo y a las inseguridades pudo empezar a cambiar. Pero la base de poder cambiar la situación fue el permitirse aceptar su propia vulnerabilidad.

Cuando algo no te gusta, o no quieres aceptar algo de ti, tu dialogo interno se vuelve agotador. Aquello que te dices te afecta en gran manera, aunque no seas consciente, y te conviertes en tu peor enemiga.

Así que, para poder tener una sana autoestima, el primer paso es aceptar aquello que estás rechazando en ti.

¿Por qué nos cuesta tanto aceptarnos?

Falsas creencias de la aceptación

Esto es algo que me encuentro muy a menudo con las personas que trato.

    • – Es que soy una persona despistada y muchas veces se me olvidan las cosas, no me gusta y quiero cambiarlo.
    • – De acuerdo, entonces el primer paso para trabajar eso es que aceptes cómo eres.
    • – ¿Cómo voy a aceptarlo si es algo que no me gusta y quiero cambiar?
    • – ¿Cómo vas a cambiarlo si no aceptas que es algo que forma parte de ti?¿Cómo puedes cambiar algo que rechazas tener?

Queremos cambiar las cosas que no nos gustan de una misma, pero casi sin mirarlas, como si pudiésemos mirar para otro lado y empezar a actuar, a sentir o a pensar de otra forma. Y eso es imposible.

Aceptar no significa que te guste ni que lo disfrutes ni que quieras que eso siga siendo así, sino simplemente que lo aceptas como es.

Significa que sabes que forma parte de ti, porque es algo que has pensado, que has sentido o que has hecho, y que lo respetas porque así te respetas a ti.

Es decir, si pienso algo, acepto que lo pienso.

Si siento algo, acepto que lo estoy sintiendo.

Si he hecho algo, acepto que lo he hecho.

Acepto mi realidad, porque mi realidad también soy yo. Y cuando la acepto a ella, me acepto a mí.

Pero eso no significa que quiera quedarme como estoy. Puedo aceptar algo y querer cambiarlo. Esto sí es compatible.

Por ejemplo, puedo aceptar que tengo miedo y querer cambiarlo.

Lo que no es posible es que quieras no tener miedo sin aceptar que lo sientes, porque negarlo te estresa, te paraliza y hace que no puedas cambiarlo.

 

Pensamos que nos aceptamos, pero no es real

Otras veces, piensas que aceptas algo de ti, porque lo reconoces, pero realmente no lo estás aceptando.

Por ejemplo.

Una persona que reconoce que se preocupa demasiado por la opinión de los demás, pero cuando se pilla a ella misma haciéndolo se autocastiga y se siente mal por lo que hace.

Eso no es aceptación.

La aceptación sería que cada vez que se diese cuenta de que se esta preocupando por la opinión de otros, se dijese algo como “de acuerdo, ya lo estoy haciendo otra vez, lo acepto, aún no sé cómo cambiarlo.”

Y mientras podría ir trabajando aquello que quiere cambiar.

A veces es el orgullo (el ego), el que no nos permite aceptar.

 

El poder de aceptarse a una misma

Aceptarte a ti misma te libera, te da fuerza y poder.

Durante toda mi vida, me juzgue de forma dura.

No me permitía fallar en los estudios, y si algo no salía como esperaba, me castigaba y me enfadaba conmigo.

Me avergonzaba de haber sufrido acoso escolar, me sentía inferior y ridícula por mis dificultades al relacionarme con otras personas.

Pensaba que era una fracasada por no tener un grupo de amigos.

Me rechazaba a mi misma por no saber gestionar mis emociones, por sentir ansiedad, por sentirme un bicho raro.

Y muchas cosas más…

Y lo mejor que hice, y lo que permitió que todo cambiase es aceptar quien era, que todo aquello era parte de mi vida, y era yo.

Empezar a aceptar lo que me había pasado, mis dificultades, mis miedos, empezó a darme seguridad.

Empecé a tratarme con compasión, al igual que habría tratado a una persona que me contase que había vivido o que sentía lo que yo.

Porque es curioso, a otra persona la hubiese intentado cuidar, pero a mi me machacaba sin darme cuenta.

Y la clave del cambio fue la aceptación.

Porque si no admites quien eres, no puedes cambiar lo que no te gusta.

De cara a los demás siempre me mostraba fuerte, segura, valiente, y eso era lo que quería mostrar de mí.

Necesitaba aceptar mis inseguridades, mis miedos, mis bloqueos para poder empezar a transformar mi vida y liberarme.

Y cuando hice el clic, todo empezó a cambiar.

Me di cuenta de que aceptar mis vulnerabilidades me hacia más fuerte, y me daba el poder de decidir qué hacer con ellas.

Y como ya he dicho antes, aceptarlas no es saber que están ahí. Es admitir que son parte de ti, y mirarlas a la cara.

Juzgarte por lo que haces, por lo que sientes, recriminándote a ti misma, lo que hace es machacar tu autoestima. Y esto hace que te veas en un círculo vicioso del que es complicado salir.

Cuando aceptas lo que es como es, te das permiso para ser tú, en tu mejor versión, en tu versión más auténtica… Y  eso genera seguridad en ti…

Porque la inseguridad, surge de lo que no aceptas…

 

Cómo comenzar a practicar autoaceptación

El primer paso para poder aceptarte a ti misma es que te preguntes:

¿Qué estoy rechazando de mí?

Tú sabes lo que estas rechazando de ti misma y eso es lo que necesitas aceptar.

Aceptar que:

  • me preocupa lo que piensen los demás.
  • a veces me equivoco con mis hijos.
  • tengo un pronto fuerte y salto y me enfado muy rápido más veces de las que me gustaría
  • tengo miedo a fracasar
  • me asusta no tener a nadie y sentirme sola
  • que no tengo ganas de seguir en este trabajo
  • estoy cansada y no puedo llegar a todo
  • tengo derecho a no ser perfecta
  • que me enfado cuando las cosas no salen como quiero, pero que es normal que no pueda controlar todo
  • soy esa que veo en el espejo, y la acepto tal cual es

Aceptándote cómo eres, completa y profundamente. Aceptando tus deseos, tus necesidades, tus partes oscuras, tus miedos y tus fantasmas.

Esta es la forma de empezar a practicar la aceptación.

Ejercicio Práctico

Aquí te dejo un ejercicio práctico que hace años encontré en este post de Vanessa Carreño de Coaching to be.

Se trata de que repitas las siguientes afirmaciones para ti, o en voz alta si lo deseas:

Acepto plenamente lo que siento. No lo alimento, simplemente lo acepto. Como aceptaría a un hijo al que quiero, aunque no sea perfecto. De igual manera me acepto como soy, aunque no sea perfecta.

Y no voy a volver a decirme que debería ser perfecta, y fuerte, y tener siempre buena cara, y hacerlo todo bien, y estar siempre guapa, y delgada, y dispuesta a ayudar a todos, y siempre ahí para cuando me necesiten…

Porque me acepto como soy y me perdono por no ser como creo que debería ser.

Me acepto completa y profundamente, con mis defectos y mis virtudes.

Acepto que me siento sola, triste, vulnerable, frágil e insegura.
Acepto que necesito llorar.
Acepto que cometo errores.
Acepto que muchas veces no sé qué hacer.
Que me faltan respuestas, soluciones y pócimas mágicas.
Acepto que a veces no puedo con todo.
Que se me cae el mundo encima y que necesito ayuda.
Y acepto que siempre lo he hecho lo mejor que he sabido y que he podido.

Acepto, incluso, que a veces no soy capaz de aceptar algo. Lo acepto y, así, dejo de luchar contra ello.

Lo acepto porque quiero dejar de estar en guerra conmigo misma.

Porque, gracias a todo lo que soy, lo que más me gusta y lo que menos, SOY YO.

Soy completa, única y poderosa

Con mis valores y mis fortalezas intactos, acepto cada parte de mí.

Me acepto entera y verdadera.”

Hasta aquí. Ya puedes dejar de repetir ;-).

Con estas afirmaciones das pasos hacia la confianza, el amor y la paz interior.

Para todos los días

Y, si quieres interiorizarlo mejor, puedes integrar este otro ejercicio en tu día a día:

Colócate delante de un espejo de cuerpo entero. Mírate unos segundos en silencio y vete observando cómo te sientes. Unas partes de ti te gustarán más que otras y es normal, no pasa nada.

Sigue mirándote y empieza a decirte “sean cuáles sean mis defectos e imperfecciones, me acepto como soy, completa y profundamente”.

Continúa, no dejes de mirarte. Respira profundamente y vuelve a repetir la frase varias veces. No tengas prisa, dila despacio, tomando conciencia de cada una de esas palabras. Saboreándolas…

Repite este ejercicio un par de minutos cada mañana. Recuerda que aceptar algo no significa que eso te guste o que no quieras cambiarlo, tan sólo significa que no te produce asco, rechazo o negación

Conclusiones

Es imposible tener una sana autoestima y quererse una misma si no queremos aceptar aquello que no nos gusta de nosotras.

Espero que este artículo te sirva de ayuda y que desde ya empieces a preguntarte: ¿Qué es aquello que deberías empezar a aceptar?

Porque aceptándote te permitirás ser libre para ser tú, y podrás empezar a quererte, con tus virtudes y tus errores.

Porque eres humana, perfectamente imperfecta tal y como eres.

Y ahora, me encantaría leer tus reflexiones en los comentarios ¿Por dónde vas a empezar?

¡Gracias por leerme!