Me pasé casi 30 años de mi vida buscando la forma de vivir mejor, de ser feliz.

Si tuviera que darte una palabra que definiese lo que había sido mi vida hasta entonces, te diría LUCHA.

Lucha por superar obstáculos, lucha por tener éxito laboral, y por encontrar mi lugar en el mundo (cosa que no conseguía lograr por mucho que intentaba).

Todo cambió cuando entendí que…

  • En la vida no hay que ser siempre valiente y luchadora.
  • Tenía que dejar de mirar afuera, para empezar a mirar adentro.
  • El mayor obstáculo que tenía era yo misma.

En este artículo quiero compartir contigo 9 aprendizajes que fueron de gran ayuda para mí. A partir de ellos empecé a ver la vida de forma distinta y pude empezar a vivirla de forma completamente distinta.

 

Lo que ves no es la realidad

En la vida, interpretamos todo lo que nos sucede según las vivencias pasadas, las creencias, los valores y los patrones que tenemos. También nuestro estado de ánimo y el lenguaje que utilizamos influye.

Desde pequeños hemos ido llenando nuestra mochila con todo lo que vamos viviendo y aprendiendo de nuestro entorno y eso hace que tengamos una visión de la realidad.

Cuando algo sucede, realizamos una interpretación de los hechos y para nosotras esa interpretación es la verdad, lo que ha pasado.

Esta interpretación es personal, única e intransferible, es nuestro mapa mental, el mapa de nuestra realidad. Cada persona tiene su propio mapa mental y ve las cosas de forma diferente.

El mapa no es el territorio y tu realidad es subjetiva.

Ninguno de los mapas personales corresponde a la realidad objetiva del mundo, no son el territorio.

¿Te ha pasado alguna vez que tras una discusión tu relatas lo que ha pasado y es totalmente diferente a lo que dice que ha pasado la otra persona?

Y entonces piensas “que mentirosa, así no ha sido lo que acaba de pasar”, y esa persona piensa exactamente lo mismo de ti.

¿Y quien tiene razón?

Las dos.

Porque cada persona interpreta un mismo hecho según lo que ha vivido aprendido e interpretado en el pasado.

La realidad (o territorio) se interpreta de forma diferente por cada persona. Por lo que por mucho que intentemos ver algo objetivamente es imposible hacerlo ya que todos tenemos filtros.

Por lo que es muy fácil que, ante un mismo hecho, dos personas distintas den importancia a aspectos distintos, o se hayan quedado con lo que ellas interpretan.

Por ejemplo, puedes pensar que una persona es presumida y prepotente, mientras que tu amiga la admira porque piensa que es alguien segura de sí misma.

Así que algo que puede ayudarte a resolver tus conflictos es entender que las personas decidimos y actuamos según nuestro mapa de la realidad.

Si tratas de entender el mapa de la otra persona te permitirá poder entenderle mejor y dejar de discutir por no ver las cosas igual.

Es importante no juzgar a las personas y no tratar de imponerles que vean las cosas como una misma, porque es imposible que esto suceda.

El dolor forma parte de la vida

Es inevitable que en algún momento de la vida sintamos dolor.

Ante algo que no sale bien, ante una perdida… La vida no es fácil a veces y nos trae todo tipo de situaciones a las que hacerle frente y a veces no podemos evitar el dolor.

Lo que sí podemos elegir es qué hacer ante estas situaciones dolorosas.

Puedes entrar en un bucle en el que te estés regocijando en lo que te ha pasado, machacándote por la situación. Darle vueltas, estancarte o no aceptar esa situación dolorosa.

Pero por otra parte puedes aceptar lo que ha pasado. La aceptación es el primer paso para el cambio. Y permitirse sentir lo que sientes durante el tiempo necesario para llegar a la aceptación, es lo que te puede llevar al cambio que necesites.

No todo depende de ti

Esta en tus manos hacer las cosas lo mejor que puedes, pero lo que no puedes es controlar todo.

Habrá veces que las cosas salgan como has planeado, pero en la vida hay muchos factores externos que pueden influir.

Yo sentí durante muchos años la necesidad de controlar todo. Por ejemplo, planificaba mi tiempo al completo.

Cuando las cosas no salían como yo había planeado me enfadaba mucho.

Me sentía frustrada, impotente, triste y también rabiosa.

Hubo un momento en el que entendí, que yo no podía controlar que una amiga se pusiese enferma, o que de repente a mi pareja no le apeteciese el plan porque había surgido otro que le apetecía más.

Aprendí a tomar la vida como viniese, en primer lugar, dejando de planificar todo al completo y permitiéndome improvisar.

En segundo lugar, cuando algo que había pensado no podía ser posible, empecé a pensar distinto: “ok, con la nueva situación… ¿De qué forma puedo aprovecharla al máximo y disfrutar lo que me está brindando la vida?”

Y con esto he conseguido disfrutar de cosas nuevas que nunca antes habría aprovechado.

Si eres de las que se enfadan ante un cambio de planes, te invito a dejarte fluir e intentar introducir este pequeño cambio en tu vida.

Y me cuentas que tal te ha ido…

La felicidad no se alcanza a base de tener

Nos pasamos la vida queriendo tener cosas como unos estudios, para luego tener un buen trabajo, para tener una casa, una familia, un coche…

Y si lo conseguimos, pasado un tiempo necesitamos una casa más grande, quizás otro coche, o ir siempre vestidos a la última moda.

También solemos buscar una estabilidad económica, una seguridad, un grupo donde sentirnos cómodos…

Hace unos días escuché una conferencia de Mario Alonso Puig que te dejo aquí, porque me encantó, en ella que hablaba sobre felicidad.

Decía que llamamos felicidad a:

  • Al status
  • La comodidad
  • La seguridad
  • Pertenecer a un grupo

Y esto no es la felicidad, esto es bienestar, pero no felicidad.

Mario comentaba cómo personas que habían alcanzado un alto nivel de comodidad, de status, de comodidad, de pertenencia, seguían sintiendo un vacío enorme en su vida.

Los vacíos del ser no se rellenan con el tener, y ya podemos tener y tener y tener que estamos llenando un pozo distinto al del ser.

Y mientras no llenemos el pozo del ser, no seremos felices.

El bienestar es importante y ayuda a estar mejor, pero no es la felicidad.

Yo misma sentí este vacío cuando se suponía que tenía todo, y por ello entré en una gran crisis personal que fue la que me llevo a mi camino actual.

El bienestar subjetivo colma los sentidos, pero la felicidad colma el corazón.

La felicidad se experimenta como serenidad. Cuando eres feliz, incluso ante las dificultades, no pierdes el ánimo. Cuando las cosas te van bien, no se te sube a la cabeza.

La felicidad es como una paz interior que no depende de lo que te pasa, que irradia desde lo que eres.

Es una alegría profunda y una confianza esencial en la vida.

Cuando conectas con esta felicidad, dejas de tener miedo y te sientes conectada con el Universo.

La suerte no existe, eres tú quien la crea

Siempre creí que era una persona sin suerte, porque me tocaba currarme mucho las cosas, y luchar con mucho esfuerzo para conseguir lo que quería.

Me comparaba con otras personas y sentía que ellas tenían suerte y conseguían cosas sin esfuerzo mientras que a mí me tocaba pringar.

Por otra parte, cuando conseguía las cosas, veía como venia gente y me decía “que suerte has tenido” y yo pensaba “¿What? No tienes ni idea de todo lo que me he luchado por esto…”

Después aprendí varias cosas sobre la suerte, y la más importante, que no existe.

Aprendí que tenía una creencia limitante sobre ella y es la siguiente:

Si crees que no tienes suerte y que vas a tener que luchar para conseguir todo, te tocará luchar mucho para conseguir todo.

Por que la suerte la creas tú, con lo que haces, con la energía que mueves.

Según la ley de la resonancia atraemos a nuestra vida aquello que vibra en similitud a cómo vibramos nosotros según las emociones en las que nos movemos.

Si te mueves en la tristeza, la rabia, la frustración… estas vibrando bajo y tu nivel de energía es muy bajo.

Si en cambio vives en la aceptación, en la gratitud, en la alegría, en la confianza en la vida, empiezas a vibrar alto y a tener mucha más energía. Es entonces cuando empiezan a pasar las cosas buenas en tu vida, las sincronicidades, las causalidades (que no casualidades).

Y la mayoría de personas lo llama suerte.

Así que te invito a elegir en qué emociones quieres moverte y qué quieres atraer a tu vida.

Yo lo he experimentado y te aseguro que cuando empiezas a subir tus vibraciones, la magia empieza a llegar a tu vida.

Podrás llegar hasta donde creas que puedes

«Si crees que puedes hacerlo, tienes razón y si crees que no puedes hacerlo, también tienes razón.» Henry Ford

La ciencia ha demostrado que la afirmación anterior es cierta. Nuestro cerebro tiene una plasticidad de tal magnitud, que somos capaces de condicionar incluso lo que percibimos a través de los sentidos…

La física cuántica y las investigaciones neurológicas han demostrado que tú creas el mundo a través de tus modelos mentales. Esto significa, trasladado al día a día, que lo que pienses del futuro condicionará el resultado obtenido… como ya decía Henry Ford.

Dos personas con un curriculum casi identico, igual de inteligentes, con las mismas características acuden a una entrevista de trabajo.

Una de ellas esta segura de que puede conseguir el puesto y la otra lo ve algo imposible para ella.

¿Quién crees que lo va a conseguir?

Sin lugar a dudas la persona que cree que puede hacerlo ya que la otra se está limitando a sí misma.

Hay creencias que tienen muchas personas cómo:

  • Nunca podré vivir en abundancia y que voy a tener que trabajar duro para vivir.
  • No puedo cambiar de trabajo a estas alturas y con 2 hijos.
  • No se puede vivir de lo que me gusta
  • Lo mas importante en la vida es la seguridad
  • No valgo para nada
  • Soy demasiado… para lograr…
  • No voy a poder…
  • Mi destino ya está escrito
  • Esto es lo que me ha tocado y tengo que conformarme
  • Etc…

En definitiva, todas estas creencias te limitan y te impiden lograr lo que quieres. Cuando piensas esto sobre la vida o sobre ti, eres tu la que estas siendo tu propia enemiga.

Así que te invito a reflexionar sobre que creencias te estan limitando, para que puedas empezar a cambiarlas por otras que te ayuden a crecer.

Tú no eres de ninguna forma

A menudo, cuando le pregunto a alguien para qué reacciona de una determinada manera o para qué hace algo en concreto me contesta: “Es que yo soy así”.

Y luego están los que añaden la coletilla: “si te gusta bien, y si no, ya sabes…”

Pues no, nadie es de ninguna forma.

Cada persona tiene el poder de ser como quiere ser.

Una persona que no se quiere a si misma, puede sanar su autoestima y pasar a quererse.

Alguien que es insegura, puede ganar seguridad.

Si no eres cariñosa, puedes decidir empezar a serlo más.

Si no eres constante, puedes trabajar en ello y pasar a serlo.

Incluso las cualidades más propias de nuestra identidad pueden cambiarse. Solo hay que decidir quien queremos ser y cómo queremos vivir, y encontrar la forma de lograrlo.

Hay veces que es complicado lograrlo por una misma, pero para ello están los profesionales que pueden ayudarte.

Sea lo que sea que quieras cambiar, puedes hacerlo.

Para poder dar tu mejor versión a los demás, tienes que quererte y cuidarte antes a ti.

Son muchas las personas que tratan de ser “buenas” con las personas a las que quieren y con quienes les rodean. Es algo completamente normal.

Pasa mucho con querer ser la mejor pareja y sobre todo con los hijos, siempre quieres darles lo mejor.

Y entonces me encuentro a personas que dan, dan y dan.

Todos sus esfuerzos se centran en dar.

Y llega un momento en que se quedan sin fuerzas y si energía y se sienten perdidas.

Lo que les pasa es que de tanto dar, se han olvidado de ellas mismas.

Es imposible que alguien pueda dar lo mejor de sí a los demás, si no se quiere, si no se cuida a si misma. Porque solo cuando estás bien contigo misma, aflora tu mejor versión.

Hay mujeres que pasan la vida cuidando de sus hijos, de su pareja, de su trabajo, de su casa, de su misma madre, de su hermana… y luego se olvidan de que antes de todo eso, son mujeres.

Y necesitan su propio tiempo para ellas mismas.

Esto es algo que me pasó a mí.

Empezar a dedicarme tiempo, a volver a hacer cosas que amo, a cuidarme, hizo que me encontrase mucho mejor.

Eso trajo que tuviese más energía, más alegría y una posición mucho mejor para dar todo lo mejor a las personas que amo.

El volver a reencontrarme conmigo misma hizo que pudiese dar mi versión a mis hijos, que ahora tienen una madre mucho más plena y feliz.

¿Crees que ha llegado la hora de cuidarte a ti, si no lo estás haciendo?

No es egoísta dedicarte tiempo, estarás cuidándote para ser más feliz y poder ser tu mejor versión para ti y para el mundo.

Conclusiones

Todos y cada uno de estos aprendizajes los viví en mi propio proceso de transformación. Ir incluyéndolos poco a poco en mi día a día, hizo posible que tomase las riendas de mi vida.

Pasé de ser una espectadora de lo que me ocurría a ser la protagonista y la que decide que hace con aquello que pasa.

La vida no es fácil, y nadie dijo que así fuera.

Así que si quieres ser feliz no te conformes nunca con el camino fácil ni con el camino seguro, sino con el que sientas que es tu camino.

Espero que te haya gustado el artículo, me encantaría leer tus reflexiones sobre estas 9 verdades.